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  • Sergio E. Rodríguez Aranda
Sergio E. Rodríguez Aranda
España
Vol. 5 (2011): i+Diseño, Artículos, Páginas 62-71
DOI: https://doi.org/10.24310/Idiseno.2011.v5i.12647
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Resumen

Definir gráficamente lo que es el boceto frente al concepto básico ordinario que tenemos del dibujo propiamente dicho, supone profundizar en la estructuración propia del objeto o de la idea representada y en su relación relativa con el orden ‘inestable’ de su entorno gráfico.

Especularemos, por tanto, con la observación de que, decantarse por el boceto o el dibujo propiamente dicho para la materialización visual de una idea —en el contexto de su realidad gráfica—, resultaría claramente subjetiva, toda vez que, la imagen final resultante del proceso creativo no siempre relaciona la intención o el concepto puro del proyecto gráfico con la impresión originada en el receptor. Sin embargo, el propio ámbito del Diseño acota con mayor precisión el rango iconográfico y plástico que ha de poseer el boceto en la generación de la imagen descriptiva correspondiente al objeto diseñado —aquí el boceto actúa en pos de una necesidad específica, y es ésta la que determina su definición gráfica—. En tal caso, considerando al boceto como agente representativo en la fase creativa de diseño, el receptor y el diseñador se constatan como la misma persona, es decir, todo boceto realizado al efecto, responde a una operación especialmente funcional destinada, exclusivamente, a la modulación gráfica de la idea en el contexto privado del proceso creativo del propio diseñador.

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