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Inmaculada Serón Ordóñez
Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
España
Núm. 15 (2011), Dosier, Páginas 103-114
DOI: https://doi.org/10.24310/TRANS.2011.v0i15.3199
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Resumen

Dentro del variado sector de los videojuegos, existe un tipo de videojuegos, los de contenido histórico, que podría contribuir a perfilar la hipótesis de Mangiron y O’Hagan (2006) de que los videojuegos confieren al traductor un grado de libertad para desviarse del texto original especialmente amplio. En el presente artículo se trata de demostrar cómo este tipo de videojuegos puede requerir por lo general más documentación que creatividad, debido al realismo de los productos, que limita la libertad del traductor. Las conclusiones del artículo, derivadas principalmente de ejemplos extraídos de la versión española del videojuego estadounidense Age of Empires iii, sitúan a los videojuegos de contenido histórico junto con los basados en libros infantiles, en los que la libertad del traductor se ve limitada por el hecho de que la traducción esté condicionada por la traducción oficial de las obras literarias en las que los productos se basan (Bernal-Merino, 2009).

 

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