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Byron Davies
Instituto de Investigaciones Filosóficas, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Vol. 23 Núm. 3 (2018), Artículos
DOI: https://doi.org/10.24310/Contrastescontrastes.v23i3.6592
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Resumen

Este artículo explora ciertas conexiones entre la representación de la mortalidad en el retrato y el tratamiento filosófico (y psicoanalítico) de nuestra necesidad de ser reconocidos por los demás. En primer lugar, se examina la conexión que establece Georg Simmel en su estudio filosófico sobre Rembrandt entre la capacidad del artista para representar en sus retratos individuos irrepetibles, y su capacidad para capturar la finitud de los mismos en tanto que seres mortales. Tras señalar que ninguna de las explicaciones de Simmel sobre el carácter trágico de los sujetos de los retratos de Rembrandt resulta completamente satisfactoria, recupero los escritos de Rousseau sobre nuestra necesidad de ser reconocidos por los otros, para argumentar que (1) consideramos que los otros son insustituibles porque son capaces de satisfacer esta necesidad (de una manera que no tiene nada que ver con los tipos de satisfacción que nos brindan las cosas sustituibles); y que (2) es, precisamente, a esta clase de insustituibilidad a la que apunta Simmel al enlazar los conceptos de individualidad y mortalidad en sus escritos sobre los retratos de Rembrandt. A partir de este punto, sostengo que las ideas anteriores son, de hecho, centrales para la comprensión de la escritura psicoanalítica de Melanie Klein, y, en particular, (a) al planteamiento de Klein sobre la percepción de las otras personas por parte de los niños, que relaciona con sus ansiedades acerca de la posibilidad de la pérdida irreparable de esas personas; (b) su planteamiento de que la condición de persona del otro se debe a que los percibimos como fuentes de reconocimiento; y (c) su análisis de la pintura de retratos como una actividad con la que abordar estas ansiedades.

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