CfP Monográfico 2027: Espacios y tiempos en la estética de lo cotidiano (coord. María Carmen Molina y Adrian Pradier)
La estética de lo cotidiano, también denominada estética cotidiana, constituye una novedosa disciplina en el panorama contemporáneo de la Estética. La corriente se articula gracias a investigaciones de Yuriko Saito, Kevin Melchionne, Thomas Leddy, Ossi Naukkarinen, Arnold Berleant, o Katya Mandoki, que abren la senda a explorar, con distintos enfoques y matices, la experiencia estética de lo cotidiano desde posturas teóricas afines al pragmatismo filosófico, las estéticas orientales, la filosofía ambiental, la filosofía del cuidado y la teoría del diseño. La estética de lo cotidiano introduce un replanteamiento sustancial en los fundamentos legados por la Estética del siglo XVIII, si bien su principal propósito no es otro que abordar el amplio alcance de la definición de Estética como originaria ciencia del conocimiento sensible. En esta medida, somete a crítica las claves del desinteresado juicio de gusto de Kant y presupuestos asociados a la tradición estética, los cuales marcan un acercamiento especialmente orientado a objetos artísticos y centrado en el espectador contemplativo. Se trata, al contrario, de la estética implicada en la funcionalidad utilitaria del día a día. Saito observa cómo las cualidades sensoriales de los objetos comunes de uso diario influyen en las personas y su entorno, y sin embargo su potencial estético pasa desapercibido, al igual que las tareas rutinarias como cocinar, limpiar, hacer la colada, trabajos de jardinería, etc.
Además de objetos y acciones, los paisajes y ambientes participan también de la experiencia estética de lo cotidiano. Tradicionalmente, la atención estética se destina a paisajes de belleza espectacular, obviando paisajes mínimos, ruinosos, paisajes urbanos cotidianos, etc., sin reparar, por ejemplo, en el ritmo cromático de los edificios o en su apariencia cambiante dependiendo del clima y la densidad del tráfico. Saito recurre a la noción de “topofilia” de Yi-Fu Tuan para evidenciar la conexión estética con ambientes donde el sujeto es participante, usuario o co-creador. La estética del ambiente se vincula asimismo con la atmósfera que rodea una determinada experiencia. En una comida, son determinantes la decoración de la mesa, la animosidad de la conversación, la alegría de la ocasión, etc. Por otro lado, la estética de ambientes es piedra angular en la economía actual del consumo, a efectos de crear ambientes que faciliten la experiencia de compra en un fingido entorno de seguridad o romantización. Saito subraya que las decisiones estéticas cotidianas revisten implicaciones morales, socio-políticas y medioambientales, e invita a implementar un paradigma ético-estético basado en el cuidado responsable de las producciones de mundo (“world-making”): en esto consiste el “poder de la estética”, el poder de contribuir a moldear el mundo y la vida.
La investigación en estética de lo cotidiano resulta pertinente en una época de simulacro, instantaneidad e insostenibilidad. En ausencia de directrices convencionales heredadas sobre cómo afrontar la percepción cotidiana de motivos estéticos, la nueva subdisciplina asume la tarea de pavimentar un necesario terreno teórico y de seguir acondicionando su correspondiente corpus metodológico. La Estética tiene que procurar respuestas a los retos que demanda la situación contemporánea, en una coyuntura de saturación hiperestetizante y precariedad de la sensibilidad individual y colectiva. Es en este contexto que se propone la edición de un monográfico dedicado a estética cotidiana, con el título “Espacios y tiempos de la estética de lo cotidiano”. La noción de espacio se abre a indagaciones sobre la potencia estética de lugares, estancias, paisajes, territorios, trayectos. Espacios privados, públicos, domésticos o laborales que desde la experiencia estética cotidiana ayudan a producir mundo. Junto al espacio, la idea de tiempo atiende a un aspecto habitualmente soslayado en la interacción cotidiana con objetos y acciones, de modo que permita investigar el elemento espacio-temporal de la percepción durativa de experiencias, transiciones y variaciones del tiempo lineal, alteraciones asincrónicas, temporalidades afectivas, así como el tiempo memorístico asociado a sitios, atmósferas y ambientes.
Líneas de trabajo propuestas:
1. Espacialidad cotidiana: lugares, trayectos y configuraciones del entorno. Estudios dedicados a la potencia estética de espacios concretos —domésticos, urbanos, laborales, intersticiales— entendidos como configuraciones materiales y perceptivas.
2. Temporalidad y modulación de la experiencia cotidiana. Trabajos que exploren la dimensión del tiempo como una matriz plausible en la experiencia estética de lo cotidiano: duración, repetición, transición, memoria, espera, desaceleración, lentitud, etc.
3. Relecturas críticas del paradigma moderno desde la experiencia de lo cotidiano. Contribuciones que examinen aquellas categorías centrales de la tradición estética moderna —entre otras, autonomía, desinterés, juicio de gusto—, por cuanto excluyen lo cotidiano como ámbito de experimentación estética legítimo.
4. Paisajes ordinarios y vínculos con el territorio. Trabajos orientados hacia el análisis de paisajes cotidianos no espectaculares, desapercibidos, marginales, ruinosos, periféricos, etc., desde la confluencia con los estudios de filosofía medioambiental o nociones como la topofilia, el cuidado o el arraigo.
El plazo máximo de entrega de las propuestas será el 30 de diciembre de 2026. Los envíos se harán a través de la página web de la revista. Los trabajos se enviarán a evaluadores externos para su valoración. Todos los originales deberán ajustarse a las normas editoriales de la revista.




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