
“La libertad”, escribe Claude Lefort, “está li-
gada a la negatividad en el sentido de que impli-
ca un rechazo de la dominación”. Ser libre, ¿qué
es? Desde luego, depende mucho del contex-
to. Pero no ser libre desde luego es una sensa-
ción insoportablemente nítida a quien de pronto
desea liberarse. En sí del no, la negatividad ca-
racteriza la energía, si no la consistencia mis-
ma de las revueltas e insurrecciones, pues la ma-
yoría de ellas, hechas por el pueblo mal armado
en periodos de precariedad, saben desde el ini-
cio que fracasarán, si es que no apuestan todo a
un exceso abocado al fracaso. No hay más que
ver a las insurrectas de la Comuna gastando
parte de su fuerza de defensa de París en derri-
bar la Columna Vendôme, siendo paradigmático
en este sentido, y como cuenta Judith Butler, el
levantamiento del Gueto de Varsovia contra los
nazis, pues las 750 personas que se alzaron sa-
bían que lo hicieran o no lo hicieran, iban a mo-
rir. Y lo que eligieron, pues, no fue no morir, sino
no querer quererlo. Ser libres de morir en sus tér-
minos. Podría este ser considerado un gesto para
la nada, en tanto termina con apenas nadie sobre
el suelo de pie, pero más bien parece que el baldío
o la vacante o el descampado que abre, sin de-
jar de estar hueco, triste, helado, y ser muy cruel,
no está vacío, pues tiempo después, en otro mo-
mento, otra revuelta vuelve y lo recuerda y reani-
ma. Del mismo y de distinto modo, y a poco que se
observe, la palabrita “no”, como un diamante o un
poliedro puesto en el medio de la lengua abre un
montón de aristas y matices y facetas distintas
y similares a las de la negatividad insurreccional
en el medio del acontecimiento, pues no siempre
significa solo no en el sentido de ausencia o im-
potencia o falta, sino también muchísimas veces
es signo de la mayor potencia, exceso de gasto,
acción, revuelta. Así, el no de la aplicación de ci-
tas gay Grindr que excluye algunos cuerpos por
identidades (“NO FEM NO FAT NO ASIAN”) y la
energía riot grrl del No, Mind your own bussiness
de Delta 9 no son iguales aunque suenen igual,
pero sí es igual al de Delta 9 el “no quisiera que-
rer” de “Nueces mojadas en los pastizales”, de
Daniel Durand (2006, pp. 122-123):
“[…]
Lo peor es escribir bien.
No, lo peor es escribir mal.
Sí, lo mejor es amontonar.
Sí, lo mejor es mejorar
nuestro campamento, poner
lindo el alrededor, apilando
las piedras del lugar,
monolitos pequeños
que nos acercan al primer
expresador, modificador, embellecedor:
el artista: el primer traidor.
[…]
Escribí para amontonar poder
en mi apellido: Durand
Ahora no lo quiero
no quiero ese poder pequeño montado
en mi apellido, no voy a corcovear,
no quiero apellido, no quisiera
querer
[…]”.
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2025.v8i8.22354
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María Salgado Resear·Area