Umática. Revista sobre Creación y Análisis de la Imagen  
{issn: 2659-5354 // d.l.: ma- 1628-2018}  
Funcionalidad abierta: prácicas  
escultóricas en el espacio  
urbano contemporáneo  
Open Funcionality: Sculptural Pracices in Contemporary Urban Space  
Carlos Muñecas o 0009-0008-9165-1410  
Universidad del País Vasco (UPV/EHU), España.  
Resumen  
En el contexto contemporáneo, la presencia del arte en el espacio público ha evolucionado desde  
modelos simbólicos o monumentales hacia prácticas que habilitan nuevos modos de uso, encuentro  
y apropiación ciudadana. Este artículo analiza el concepto de “funcionalidad abierta” como categoría  
crítica para repensar las formas en que determinadas esculturas contemporáneas en el ámbito  
urbano activan posibilidades de uso no prescritas. A partir de una revisión bibliográfica crítica y  
un análisis comparativo de cinco casos de estudio recientes —obras de Llobet & Pons, Jeppe Hein,  
Basurama y Tercerunquinto— se propone una lectura progresiva de cómo la dimensión funcional  
del objeto artístico puede abrirse a experiencias participativas, sensibles y colectivas. El artículo no  
pretende establecer un modelo normativo, sino ofrecer herramientas para pensar el arte público  
como infraestructura afectiva, como escenario para nuevas formas de habitar la ciudad desde lo  
cotidiano y lo sensible.  
Artículo original  
Original Article  
Correspondencia/  
Correspondence  
Carlos Muñecas  
Financiación/Fundings  
Sin financiación  
Received: 29.04.2025  
Accepted: 30.10.2025  
Palabras Clave: Arte público, espacio urbano, escultura expandida, funcionalidad abierta, apropiación  
ciudadana.  
CÓMO CITAR ESTE TRABAJO / HOW TO CITE THIS PAPER  
Muñecas, C. (2025). Funcionalidad abierta: prácticas escultóricas en el espacio urbano contemporáneo.  
Umática. Revista sobre Creación y Análisis de la Imagen, 8.  
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2025.v8i8.21798  
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ResearchArea  
Carlos Muñecas  
Open Funcionality: Sculptural Pracices in Contemporary Urban  
Space  
Carlos Muñecas  
Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Spain.  
Abstrac  
In the contemporary context, the presence of art in public space has evolved from symbolic or  
monumental models toward practices that enable new forms of use, encounter, and citizen appro-  
priation. This article analyzes the concept of “open functionality” as a critical category to rethink  
how certain contemporary sculptures in urban environments activate non-prescribed possibilities  
of use. Through a critical bibliographic review and a comparative analysis of five recent case studies  
—works by Llobet & Pons, Jeppe Hein, Basurama, and Tercerunquinto— a progressive reading is  
proposed of how the functional dimension of the artistic object can open up to participatory, sensi-  
tive, and collective experiences. The article does not aim to establish a normative model but rather to  
offer tools to think about public art as an affective infrastructure, as a stage for new ways of inhabit-  
ing the city through everyday and sensitive practices.  
Key Words: Public art, urban space, expanded sculpture, open funcionality, citizen appropriation.  
Summary – Sumario  
1. Introducción  
2. Fuentes y metodología  
3. Desarrollo crítico  
3.1. Aproximaciones al arte en el espacio urbano  
3.2. Hacia una apertura de la funcionalidad  
3.3. Síntesis  
4. Conclusiones  
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Funcionalidad abierta: prácticas escultóricas en el espacio urbano contemporáneo  
1. Introducción  
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En las últimas décadas, la escultura pública ha experimentado una transformación pro-  
funda en su relación con el espacio urbano. De ser concebida durante siglos como una prác-  
tica monumental, conmemorativa o decorativa, ha pasado a explorar formas que se en-  
trelazan con la vida cotidiana y la experiencia directa del entorno. Este desplazamiento ha  
difuminado los límites entre arte, mobiliario, urbanismo y acción colectiva, generando un  
campo híbrido en el que la escultura deja de ser un objeto aislado para convertirse en parte  
activa del tejido urbano. La escultura ya no se presenta necesariamente como una imagen a  
contemplar, sino como un elemento con el que se convive.  
Dentro de esta evolución, ha cobrado relevancia una línea de trabajo que pone el acen-  
to en la dimensión funcional de la escultura. Frente a las tradiciones de lo monumental o lo  
puramente estético, ciertos artistas contemporáneos han buscado que la obra adquiera una  
utilidad fsica y directa dentro del espacio urbano. Este enfoque propone que la escultura no  
sólo represente, sino que sirva, ofreciendo a la ciudadanía un uso concreto. En lugar de limi-  
tarseaunvalorsimbólico, algunasobrasrecientessesitúanenunterrenomástangible:elde  
la funcionalidad práctica, donde la pieza se convierte en mobiliario, equipamiento o sopor-  
te para la actividad cotidiana. Este tipo de planteamientos cuestiona la idea tradicional de la  
escultura como forma “bella” o “inútil” y reivindica su capacidad para aportar algo real a la  
experiencia urbana.  
Partiendo de esa base, el presente artículo introduce el concepto de funcionalidad abier-  
ta, una noción que pretende ampliar el sentido habitual de lo funcional. Mientras que la fun-  
cionalidad suele referirse a un uso concreto y predefinido —una fuente que da agua, un ban-  
co que permite sentarse—, la funcionalidad abierta describe aquellos casos en los que el uso  
no está completamente determinado, sino que admite distintas interpretaciones y modos de  
apropiación. Una estructura, un plano inclinado o un conjunto de plataformas pueden servir  
para jugar, descansar, reunirse o simplemente estar. Lo relevante aquí, más que la función en  
sí, eslaaperturadeposibilidadesqueofrecealusuario. Esteconcepto, propuestoenelmarco  
de este trabajo, busca servir como herramienta de análisis para comprender un conjunto de  
prácticas escultóricas contemporáneas que oscilan entre el arte, el diseño, la arquitectura y  
el mobiliario urbano.  
A través de un recorrido teórico y del análisis de varios casos recientes, se propone ex-  
plorar cómo ciertos artistas y colectivos, sin renunciar a la dimensión estética de la escultu-  
ra, abren sus obras a formas tangibles de uso.  
Es importante subrayar que este artículo no propone entender la funcionalidad como  
una tendencia dominante en el arte contemporáneo, sino como una corriente significativa  
dentro de la pluralidad de prácticas actuales. Existen hoy suficientes obras y autores que,  
desde esta perspectiva, reivindican el papel de la utilidad como una dimensión estética le-  
gítima. En este sentido, la funcionalidad se concibe como un campo fértil de experimenta-  
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ción, dondelaformaartísticasemidetambiénporsucapacidaddeacogerlavidayfomentar  
nuevas relaciones sociales.  
Enconjunto,esteartículobuscacontribuiralareflexiónsobreelpapeldelafuncionalidad  
enelartepúblicocontemporáneo,proponiendoeltérminodefuncionalidadabiertacomoherra-  
mientaanalíticaparacomprendercómodeterminadasesculturasamplíansucampodeacción  
hacialoprácticoylocotidiano,invitandoarepensarlarelaciónentrearte,ciudadyciudadanía.  
2. Fuentes y metodología  
La investigación presentada en este artículo se articula en dos niveles metodológicos  
complementarios.  
En primer lugar, se ha llevado a cabo una revisión crítica de bibliografa especializada en  
torno al arte público, la escultura contemporánea y las prácticas espaciales. Entre las fuen-  
tesseleccionadasdestacanelartículoLaesculturapública:tensiónentrelosimbólicoylofun-  
cional (Arnaiz et al., 1998), que constituye una base fundamental para entender las tensiones  
actuales entre representación y uso en el espacio público; el trabajo de Isusko Vivas sobre el  
desplazamiento del monumento hacia formas híbridas de escultura-mobiliario; y el concep-  
to de arte contextual de Paul Ardenne, clave para repensar la relación entre práctica artís-  
tica y entorno urbano. Otros autores, como Claire Bishop, Miwon Kwon, Jane Jacobs y Eric  
Klinenberg, han sido consultados para complementar la reflexión sobre espacio público, co-  
munidad e infraestructuras sociales.  
Ensegundolugar, seharealizadounanálisiscomparativodecincocasosdeestudiocon-  
temporáneosobrasdeLlobet&Pons,JeppeHein,BasuramayTercerunquintoqueejem-  
plifican distintos grados de apertura funcional en el espacio urbano. La selección responde a  
varios criterios: su inserción en contextos urbanos reales; su voluntad explícita de activar el  
espaciomásalládelacontemplación;surelevanciadentrodelaproducciónartísticareciente;  
y la continuidad del trabajo de los artistas y colectivos en el ámbito público. Asimismo, se ha  
considerado su capacidad para representar un arco diverso de enfoques dentro del concepto  
defuncionalidadabierta,desdeintervencionesconunusomásdefinidohastaotrasenlasque  
la función se diluye o se transforma mediante la participación ciudadana.  
La metodología combina teoría crítica y análisis de obra, atendiendo a cómo las inter-  
venciones producen sentido tanto en el espacio como en la vida cotidiana. El análisis se ha  
desarrollado desde una perspectiva interpretativa, más interesada en comprender los pro-  
cesos de relación y uso que en establecer categorías fijas. Por ello, se evita aplicar marcos  
cerrados de antemano, privilegiando una lectura sensible a las condiciones materiales, so-  
ciales y estéticas de cada intervención.  
Desde esta perspectiva, el concepto de funcionalidad abierta no se propone como una  
categoría normativa o clasificatoria, sino como una herramienta flexible para analizar cómo  
determinadas prácticas artísticas contemporáneas generan nuevas formas de habitar y  
transformar la ciudad.  
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3. Desarrollo crítico  
3.1. Aproximaciones al arte en el espacio urbano  
“La escultura en el espacio urbano ha desarrollado una gran diversidad de modelos que  
oscilan entre la especulación sobre aspectos puramente formales (configuración, materia-  
les, escala) y el énfasis en la función simbólica y de significación (memoria, relato)” (Arnaiz  
et al., 1998, p. 86). Partiendo de esta observación, es posible trazar un recorrido que permita  
entender algunas de las principales transformaciones en la relación entre arte y espacio pú-  
blico en las últimas décadas.  
Históricamente, la presencia de esculturas en el espacio urbano estuvo ligada a la nece-  
sidaddeconmemoraracontecimientos, celebrargurasheroicasocimentarrelatosdeiden-  
tidad colectiva. El monumento, en este sentido, no solo era una obra de arte, sino también un  
dispositivodememoriapública:unanclajesimbólicoqueayudabaajarvaloresynarrativas  
en el imaginario de la ciudadanía. Las esculturas monumentales, ubicadas en plazas, aveni-  
das, edificios o lugares representativos, articulaban una pedagogía de la memoria que cum-  
plía funciones políticas, culturales y sociales.  
Sin embargo, a partir de los años sesenta, se abre una nueva etapa en el arte público.  
Como señala Fernández Pons (2022), comienza a proliferar en Estados Unidos lo que poste-  
riormente se conocerá como Public Art: esculturas modernas instaladas en el espacio urba-  
no que “no tienen ya una función conmemorativa, sino que son únicamente reflejo de las in-  
tenciones del artista, y tienen un carácter autorreferencial. En este sentido, se asemejarían  
conceptualmente a la experiencia del arte en un museo, más que a un homenaje de tipo mo-  
numental en una plaza pública” (p. 16). Este desplazamiento implica que la escultura deja de  
funcionar como un símbolo compartido para convertirse en un objeto autónomo, más cerca-  
no a la lógica expositiva que al tejido vivo de la ciudad.  
Aunque este modelo autorreferencial abrió posibilidades formales interesantes, tam-  
biénpusoenevidenciaalgunaslimitaciones.Lainstalacióndeobrasquenodialogabanconsu  
entorno generó espacios urbanos donde la escultura funcionaba como un elemento estético  
aislado, ajeno a las dinámicas sociales, culturales y espaciales del lugar. El espacio público,  
en lugar de ser un ámbito de interacción, era convertido en una suerte de galería al aire libre.  
Frente a este modelo, desde finales del siglo XX emergen otras estrategias que conciben  
elarteenelespaciourbanodesdeunasensibilidadmáscontextualyrelacional.Prácticasar-  
tísticas que toman como punto de partida teórico y práctico el conjunto de las relaciones hu-  
manasysucontextosocial,másqueunespacioautónomoyprivativo(Bourriaud,2006,p.142).  
Algunosartistascontemporáneossiguenapostandoporelvalorsimbólicodelaescultura,pero  
de formas renovadas, más conscientes de la fragmentación de los imaginarios colectivos en  
elmundoglobalizado.Otras,encambio,desplazanelfocohaciaunadimensiónfuncionalode  
uso,proponiendoobjetoseintervencionesqueseintegranenlavidacotidianadelaspersonas.  
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En el caso del arte simbólico actualizado, aunque ya no se trate de consolidar grandes  
relatos nacionales o históricos, muchas obras siguen explorando la memoria, la identidad o  
la pertenencia desde perspectivas críticas o micropolíticas. No obstante, esta investigación  
se centra principalmente en aquellas propuestas que incorporan la funcionalidad como una  
estrategia sensible para activar el espacio público. “Sus diseños no tienen la intención de pa-  
recer arte, sino de adaptarse al lugar y tener una función práctica” (Fernández Pons, 2022, p.  
270). Nos interesa especialmente cómo algunas esculturas contemporáneas plantean for-  
mas de relación donde el uso, la activación y la apropiación ciudadana son parte fundamen-  
tal de su sentido.  
En este contexto, adquiere protagonismo una línea de trabajo que integra la dimensión  
funcionaldelobjetoartístico:sucapacidadparaserutilizado, habitadooreactivadoporquie-  
nes transitan el espacio. Lejos de ser un arte puramente utilitario o subordinado al diseño ur-  
bano convencional, nos encontramos con propuestas que, sin renunciar a su dimensión esté-  
tica o simbólica, sitúan el uso en el centro de su relación con la ciudadanía. “Ello nos plantea  
unpanoramaenelqueladistinciónentrearteyfunción(lasfuncionesdealgunosobjetosar-  
tísticos)yanoestánclarasdesdequelosnuevoscánonesestéticosvanguardistasperpetúan  
el arte en unos lenguajes formalistas” (Vivas, 2005, p. 132). Esta perspectiva reconoce que el  
espacio público no es solo un lugar de representación o contemplación, sino también un terri-  
torio de actividad cotidiana, de encuentro, de juego y de tránsito.  
El interés por la funcionalidad en el arte público surge, en parte, de la voluntad de algu-  
nos artistas por ofrecer algo real y tangible, que incida directamente en la vida diaria de las  
personas. Frenteapropuestasdecaráctersimbólicoodiscursivo, queoperanprincipalmente  
en el plano del significado, las obras funcionales actúan en el plano del uso: introducen posi-  
bilidadesconcretasdeacción, descanso, interacciónojuego. Estetipodeprácticasnopreten-  
de sustituir lo simbólico, sino ampliar el campo de lo artístico hacia la experiencia práctica y  
el contacto fsico con el entorno. De hecho, en muchas ocasiones, como más adelante vere-  
mos en los ejemplos, lo funcional y lo simbólico coexisten en una misma obra.  
A partir de estas premisas, el objeto artístico se concibe como infraestructura sensi-  
ble: un banco para sentarse, una estructura para jugar, una superficie para reunirse o im-  
provisar actividades. Lejos de dirigirse únicamente a la mirada, estas obras se integran en  
el vivir diario de la ciudad como posibilidades tangibles, generando nuevas formas de re-  
lación y encuentro.  
Sobre este horizonte emerge el concepto de funcionalidad abierta, que permite pensar  
un tipo de arte público en el que el uso no está completamente definido, sino que se mantie-  
ne disponible a interpretaciones múltiples. Frente a la funcionalidad cerrada —asociada a  
unusoúnicoonormativo—, lafuncionalidadabiertadescribesituacionesenlasqueelobjeto  
artístico admite distintas formas de empleo y apropiación. Un mismo elemento puede ser-  
vir de asiento, de escenario o de punto de reunión según quién lo use y en qué momento. Esta  
apertura multiplica las interacciones posibles y favorece la diversidad de usuarios y expe-  
riencias, permitiendo que distintos cuerpos y prácticas convivan en un mismo espacio.  
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De este modo, la obra no prescribe un sentido cerrado, sino que actúa como catalizador  
deexperienciasdiversas. Noeselobjetoquiendefinesuuso, sinolasprácticascotidianas, los  
juegos espontáneos o las reuniones fortuitas que lo actualizan constantemente. Desde esta  
perspectiva, la escultura pública contemporánea lejos de imponer memoria ni representar  
valores fijos, busca propiciar una construcción compartida de sentido en el espacio urbano.  
En las secciones siguientes, se ejemplificará esta tendencia a partir del análisis de dis-  
tintas obras contemporáneas que exploran, desde diversos grados y estrategias, esta aper-  
tura funcional como forma de repensar la relación entre arte, ciudad y ciudadanía.  
3.2. Hacia una apertura de la funcionalidad  
Apartirdelasreflexionesdesarrolladasenelapartadoanterior, estebloquesecentraen  
observar cómo diferentes artistas y colectivos contemporáneos, desde enfoques diversos,  
trabajan con la funcionalidad en el espacio urbano. El objetivo es explorar cómo esta puede  
adquirirdistintosgradosdeapertura, desdepropuestasconunafunciónclarayunívocahas-  
ta aquellas que disuelven por completo cualquier finalidad predefinida.  
El análisis propuesto no parte de una categorización teórica previa, sino de la observa-  
ción directa de distintas obras que operan en esa línea. A través de esta revisión se han iden-  
tificado cinco grados de apertura funcional, que lejos de entenderse como una clasificación  
cerrada o como un marco normativo, han de tomarse como una herramienta flexible de lec-  
tura. Estos niveles permiten reconocer de manera progresiva cómo la funcionalidad puede  
expandirse o transformarse en las prácticas escultóricas urbanas contemporáneas, y cómo  
esa apertura afecta a la relación entre arte y ciudadanía.  
De manera general, podemos distinguir cinco formas de aproximarse a la funcionalidad:  
– Funcionalidad cerrada, en la que la obra mantiene un uso único, específico y reconocible  
– Funcionalidad transformada, que parte de un uso original —por ejemplo, el de un mobilia-  
rio urbano— y lo subvierte o resignifica desde la intervención artística.  
– Funcionalidadabierta, dondeelobjetoproponeusosmúltiplesoambiguos, invitandoauna  
apropiación libre por parte de los usuarios.  
– Funcionalidad expandida, en la que la obra se convierte en un espacio de relación o de ac-  
ción colectiva, integrando dimensiones lúdicas, participativas o comunitarias.  
– Funcionalidad radical, en la que la apertura es tal que el uso y la transformación del obje-  
to por parte de las personas pueden llevar a su desaparición o reconfiguración constante.  
Este esquema progresivo permite observar cómo la escultura pública contemporánea  
puede pasar de ofrecer una utilidad definida a convertirse en un dispositivo abierto de inte-  
racción y encuentro. En los apartados siguientes se analizará cada uno de estos grados a  
través de ejemplos concretos, atendiendo a las distintas estrategias mediante las cuales los  
artistas abren la funcionalidad del objeto escultórico hacia nuevas formas de experiencia y  
relación urbana.  
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3.2.1. Funcionalidad cerrada: No One Wins / Multibasket (Llobet & Pons)  
La funcionalidad cerrada se refiere a propuestas que conservan un uso claro, concreto  
y reconocible, generalmente vinculado al mobiliario urbano o a objetos de la vida cotidiana.  
En este tipo de obras, la dimensión artística no anula la función práctica, sino que la reinter-  
preta desde una mirada estética o simbólica, modificando la experiencia del uso sin alterar  
su lógica fundamental.  
Un ejemplo paradigmático de este grado lo encontramos en la serie No One Wins /  
Multibasket del colectivo Llobet & Pons, desarrollada entre 2010 y 2015 en distintos contextos  
internacionales. A lo largo de esta serie, los artistas utilizan la canasta de baloncesto como  
puntodepartidaparareflexionarsobrelasrelacionesentrejuego, comunidadyterritorio, ex-  
plorando cómo un mismo objeto funcional puede adquirir nuevos significados según el con-  
texto en el que se inserta.  
La primera pieza de la serie, No One Wins (Seoul, South Korea) (2010), surgió durante  
una residencia en Seúl y fue concebida como una reacción crítica al conflicto político entre  
las dos Coreas. En ella, los artistas redujeron el diámetro del aro, haciendo imposible ences-  
tar. El juego, convertido en un gesto absurdo, se transformaba así en una metáfora de la im-  
potencia y la frustración colectiva.  
En etapas posteriores, la serie evoluciona hacia una apertura moderada del juego, sin  
abandonarlafunciónprimariadelobjeto.MultibasketNoOneWins(Teshima,Japan)(2013)  
constituye el ejemplo más significativo: una instalación permanente en la isla de Teshima,  
compuesta por un tablero con la silueta geográfica de la isla y cinco aros que simbolizan los  
cinco pueblos que la habitan. En este caso, el juego es posible, y la escultura se integra como  
infraestructura comunitaria, pensada para ser utilizada cotidianamente por los residentes.  
Como explican los propios artistas, las distintas alturas de los aros reflejan la diversidad de  
edades de los alumnos de la escuela local, transformando el gesto deportivo en una imagen  
inclusiva y representativa de la comunidad.  
La obra, además de cumplir una función práctica —una cancha accesible para todos—,  
adquiere un valor simbólico al representar la identidad del territorio y su problemática de-  
mográfica. Como señala Fernández Pons (2022), “Multibasket pretende así, además de crear  
unainfraestructurapermanentedejuego, llevaracabounafunciónderepresentación(p. 301).  
En este sentido, la serie No One Wins / Multibasket ejemplifica cómo una escultura puede  
mantener una funcionalidad cerrada, pero al mismo tiempo activar significados sociales y  
simbólicos a partir de su inserción en un contexto determinado.  
El carácter cerrado de la funcionalidad se manifiesta en que las obras continúan ofre-  
ciendo un uso concreto —jugar al baloncesto—, dentro de unos márgenes definidos. No  
obstante, la intervención artística reconfigura el modo en que ese uso se percibe, abriendo  
un espacio de reflexión sobre la comunidad, el territorio y la cooperación. Llobet & Pons  
logran así un equilibrio entre utilidad, crítica y pertenencia, transformando un objeto co-  
tidiano en una infraestructura sensible que conserva su función práctica, pero amplía su  
resonancia simbólica.  
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Figura 1. No One Wins,  
Llobet & Pons, 2010.  
Intervención en  
espacio público.  
Aro de baloncesto  
manipulado.  
Fuente: Página  
oficial de Llobet  
& Pons. https://  
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Figura 2. Multibasket –  
No One Wins (Teshima,  
Japan), Llobet & Pons,  
2013.  
Escultura permanente  
en el espacio público.  
Metal y madera, 403 ×  
433 × 92 cm.  
Foto: Setouchi Triennale.  
Fuente: Página oficial de  
Llobet & Pons.  
3.2.2. Funcionalidad transformada: Modified Social Benches (Jeppe Hein)  
Si en el caso anterior la funcionalidad permanecía esencialmente cerrada —restringida  
a un uso concreto aunque cargado de nuevos significados—, en este segundo grado el objeto  
cotidianosetransforma. Lafunciónsigueexistiendo, perosealterasulógicainterna:yanose  
trata solo de reconocer el uso, sino de redescubrirlo. La funcionalidad transformada implica  
un desplazamiento: una apertura que no elimina la utilidad original, pero la reinterpreta, la  
desajusta, la pone en juego.  
Este grado de apertura no proviene siempre de la misma fuente. A veces, se desprende  
de la naturaleza del propio objeto —un banco, por ejemplo, es de por sí más versátil que una  
canasta—, y otras, del gesto artístico que lo interviene. En ocasiones, es la forma la que am-  
plía las posibilidades de uso; en otras, la intención del artista la que reconfigura la relación  
entre cuerpo, objeto y entorno. En cualquier caso, lo decisivo es que la función ya no se pre-  
senta como algo fijo, sino como un campo de posibilidades.  
La serie Modified Social Benches (desde 2005) reformula la tipología clásica del banco  
urbano a través de torsiones, curvas y ángulos inesperados. Las piezas mantienen la estruc-  
tura reconocible del asiento, pero al mismo tiempo alteran el modo en que el cuerpo se re-  
laciona con él: invitan a reclinarse de manera inusual, a trepar, a compartir el espacio de un  
modo no convencional. Hein no niega la función —seguimos pudiendo sentarnos—, sino que  
la expande hacia la experiencia lúdica y relacional.  
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Figura 3. Modified Social  
Benches NY, Jeppe Hein,  
2015. Serie de bancos urbanos  
modificados. Aluminio con  
recubrimiento en polvo.  
Exposición: Please Touch the  
Art, Public Art Fund, Brooklyn  
Bridge Park, Nueva York,  
2015–2016. Fuente: Página  
oficial de Jeppe Hein. https://  
Figura 4. Modified Social  
Benches for Venice, Jeppe  
Hein, 2019. Serie de bancos  
en la 58ª Bienal de Venecia,  
May You Live in Interesting  
Times. Material: Aluminio  
con recubrimiento en polvo.  
Fuente: Página oficial de  
Jeppe Hein. https://www.  
El artista sitúa estas esculturas en parques, museos o plazas, donde los usuarios, casi  
sin darse cuenta, se convierten en parte activa de la obra. La acción de sentarse se vuelve  
performativa: se prueba, se experimenta, se comenta. En este sentido, Hein transforma el  
mobiliario urbano en una infraestructura social que fomenta el encuentro y la conversación.  
Como señala Eric Klinenberg (2018), “construir espacios donde pueda reunirse todo tipo de  
gente es la mejor manera de reparar las fracturadas sociedades en las que vivimos hoy en  
día” (p. 21). Precisamente en esa línea, las intervenciones de Hein proponen redescubrir el es-  
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paciopúblicocomounlugardeconvivencia, dondeelarteactúacomocatalizadordeinterac-  
ciones espontáneas. La obra no solo invita a sentarse, sino a estar con otros, generando vín-  
culos que trascienden lo estético.  
Así, ModifiedSocialBenchesencarnaungradodeaperturamayorqueeldelascanastas  
de Llobet & Pons: ya no solo reinterpreta la función, sino que la transforma en experiencia  
compartida. Lo que antes era un objeto con una función fija, ahora se convierte en un espacio  
deexperimentaciónsocial. Estareformulaciónseñalaunpuntodeinflexiónenelrecorrido:el  
paso de lo simbólico-funcional hacia una funcionalidad abierta al encuentro y la comunidad.  
3.2.3. Funcionalidad abierta: Kiezplatten (Llobet & Pons)  
Figura 5. Kiezplatten, Llobet &  
Pons, 2021.  
Intervención en espacio  
público. Prerower Platz,  
Berlín. Proyecto comisionado  
por la Senatsverwaltung für  
Kultur und Europa. Fuente:  
Página oficial de Llobet &  
Si la funcionalidad transformada implicaba una reinterpretación del uso —una altera-  
ción que mantenía un vínculo reconocible con la función original—, la funcionalidad abierta  
introduce un grado mayor de libertad. Aquí, la obra deja de estar sujeta a una finalidad con-  
creta para convertirse en un espacio de posibilidades. No hay una instrucción clara de uso:  
el objeto o el entorno están concebidos para ser habitados, apropiados o reinterpretados por  
quienes los experimentan.  
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Como en los casos anteriores, en este tipo de propuestas, la apertura puede provenir  
tanto de la naturaleza del propio espacio —una plaza o un entorno público que, por su escala  
o disposición, admite múltiples actividades— como del gesto artístico que lo potencia. No se  
trata solo de crear algo “útil”, sino de ofrecer un soporte disponible para la acción, donde los  
usos surgen de manera espontánea y cambiante.  
Para ilustrar este grado de apertura, resulta especialmente significativo el proyecto  
Kiezplatten (2021), del mismo colectivo Llobet & Pons. Instalada en la plaza Prerower, en  
el distrito berlinés de Lichtenberg, la obra consiste en cinco estructuras que reproducen a  
escala los bloques de vivienda prefabricada de la zona, construidos durante la República  
Democrática Alemana. A diferencia de las canastas de No One Wins, estas piezas no re-  
miten a un objeto con un uso predefinido, sino que se ofrecen como superficies disponibles:  
se pueden escalar, recorrer, usar como bancos o como escenarios improvisados. Su esca-  
la humana y su disposición en el espacio fomentan el encuentro cotidiano y la apropiación  
ciudadana.  
La intervención no impone un uso, sino que propone un campo de acción abierto, activa-  
do por la comunidad. Durante cinco semanas, el proyecto fue acompañado por una progra-  
mación cultural en colaboración con colectivos vecinales e instituciones locales, que incluyó  
conciertos, teatro, danza y actividades deportivas. De este modo, Kiezplatten no solo existe  
comoescultura, sinocomoplataformarelacional, unespacioqueseactualizaconcadaprác-  
ticayqueencarnaloqueMiwonKwon(2002)describecomoundesplazamientodelaespeci-  
ficidad del sitio: “ya no implica necesariamente un lugar fsico —fijo, anclado, real— sino un  
vector discursivo —fluido, virtual, móvil—” (p. 29).  
Anivelsimbólico, laobramantienelasensibilidadcaracterísticadeldúo. Lasestructuras  
replican los edificios circundantes, estableciendo un vínculo afectivo con la identidad local y  
permitiendoaloshabitantesreconocerseenelobjetoartístico. Sinembargo, estecomponen-  
te simbólico no limita su uso, sino que enriquece la experiencia, al permitir que la memoria y  
la vida cotidiana se entrelacen en un mismo espacio.  
Kiezplatten no es solo una escultura ni un mobiliario urbano; es una infraestructura cul-  
tural abierta, pensada para ser habitada, reinterpretada y compartida. Representa un punto  
deinflexiónenlaprogresióndelafuncionalidad:delobjetotransformadoalespacioactivado,  
del uso sugerido al uso libre. En ella, el arte se desplaza hacia la comunidad, y la funcionali-  
dadseexpandehastaconvertirseenunterritoriocomúndondeconvergenlofsico, losimbó-  
lico y lo social.  
3.2.4. Funcionalidad expandida: Todos somos cartoneros (Basurama)  
Frentealafuncionalidadabierta, enlaqueelusosediversificadentrodeunmarcoespa-  
cial ya existente, la funcionalidad expandida implica un paso más: el arte no solo abre posi-  
bilidades de uso, sino que amplía los límites mismos del espacio funcional, transformando su  
significadoysuescaladeacción. Estetipodeintervencionessuelensurgirdeprocesoscolec-  
tivosycontextuales, enlosquelaobraseconstruyeapartirdeldiálogoconlacomunidadyla  
transformación material del entorno.  
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En muchos casos, esta expansión funcional conlleva también un carácter efmero. Al in-  
tervenir en el espacio urbano desde la acción o la temporalidad, las obras tienden a disolver-  
se una vez cumplido su propósito, dejando como huella la experiencia compartida o la me-  
moria del acontecimiento.  
Un ejemplo paradigmático de este tipo de prácticas es Todos somos cartoneros (2009),  
del colectivo español Basurama, desarrollado junto a la Cooperativa de cartoneros El Ceibo  
en Buenos Aires. La propuesta partía de un gesto doble: visibilizar el trabajo de los recolec-  
toresinformalesderesiduosloscartonerosyrevalorizarelcartóncomomaterialcons-  
tructivo, simbólico y social.  
La intervención consistió en una serie de acciones urbanas efmeras realizadas en dis-  
tintos puntos de la ciudad —Costanera Sur, La Boca, Plaza de Mayo o Plaza Houssay—,  
donde se levantaron estructuras de cartón reciclado que transformaban momentáneamen-  
te el espacio público en un lugar de encuentro, descanso o juego. No se trataba de “instalar”  
unaescultura, sinodeactivarunasituación, degenerarunaexperienciacolectivaquemodifi-  
cara la percepción del entorno y su uso cotidiano.  
En este sentido, la obra se alinea con la noción de arte contextual formulada por Paul  
Ardenne (2002), quien subraya que este tipo de prácticas “trastocan la relación tradicional  
entre arte y público, reconfigurando el destino del arte, que sobrepasa así el campo de la  
mera contemplación y recalifica la noción de ‘arte público’” (p. 45). Todos somos cartoneros  
no busca ser contemplado, sino vivido, habitado, manipulado, convirtiendo a los transeúntes  
en participantes activos.  
Aquí, la funcionalidad ya no depende del objeto —como ocurría en Kiezplatten—, sino  
del proceso. El material (el cartón) se convierte en arquitectura temporal, soporte para la ac-  
ción y vehículo de un mensaje político. La función no está predefinida: surge de la interacción  
entre los cuerpos, el entorno urbano y las dinámicas sociales que el proyecto convoca. En  
estesentido, lafuncionalidadseexpandemásalládelofsico, abarcandolosocialylosimbó-  
lico como dimensiones inseparables.  
El proyecto no se limita a las acciones en la calle: incluye una publicación —una Guía  
cartonera distribuida entre los propios recolectores— y una exposición en el Centro Cultural  
de España. Todo el conjunto conforma una plataforma crítica y participativa, donde el arte  
deja de representar una realidad para articularse desde dentro de ella, activando nuevas  
formas de cooperación, visibilidad y apropiación del espacio común.  
Así, Todos somos cartoneros ejemplifica una funcionalidad expandida: el arte que inter-  
viene en la ciudad no solo propone usos nuevos, sino que redefine lo que puede entenderse  
como uso. La obra desaparece fsicamente, pero permanece como un gesto transformador,  
como una huella compartida que amplía los límites de la experiencia estética y de la acción  
colectiva en el espacio público.  
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Funcionalidad abierta: prácticas escultóricas en el espacio urbano contemporáneo  
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Figura 6. Todos somos cartoneros  
(RUS Buenos Aires), Basurama, 2009. Acción urbana y colaboración con la Cooperativa  
El Ceibo. Cartón reciclado. Fuente: Página oficial de Basurama.  
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Figura 7. Escultura pública  
en la periferia urbana de  
Monterrey, Tercerunquinto,  
2003–2006.  
Intervención en espacio  
público. Plancha de  
cemento de 50 m².  
Fuente: Revista  
Código, “Entrevista a  
Tercerunquinto”. Cortesía  
de Tercerunquinto.  
3.2.5. Funcionalidad radical: Escultura pública en la periferia urbana de Monterrey  
(Tercerunquinto)  
La funcionalidad radical constituye el grado máximo de apertura dentro de esta pro-  
gresión. Si en la funcionalidad expandida el arte aún actúa como catalizador de un proce-  
so social o simbólico, aquí la obra renuncia a toda mediación artística, dejando que el uso  
—cualquier uso— se convierta en su verdadero sentido. La finalidad ya no es ofrecer una  
funcionalidad concreta ni una apertura dirigida, sino habilitar un espacio para la acción, don-  
de la comunidad pueda reapropiarse libremente del gesto artístico inicial.  
El ejemplo más representativo de este grado de apertura es Escultura pública en la pe-  
riferia urbana de Monterrey (2003), del colectivo mexicano Tercerunquinto. La intervención  
consistió en la construcción de una simple plancha de cemento de unos 50 metros cuadrados  
enunterrenoinvadidoalasafuerasdelaciudad. Lapiezacarecíadeformaescultóricareco-  
nocible o de una función explícita: era, literalmente, una superficie disponible.  
Desde su concepción, los artistas decidieron no asignarle ningún propósito, sino dejar  
que el propio contexto determinara su uso. Muy pronto, el espacio fue apropiado por los veci-  
nos para celebrar reuniones religiosas, torneos, comidas comunitarias o actos políticos. Con  
eltiempo, unodelosresidentesllegóaconstruirallísucocina. Laesculturadejódesertalyse  
convirtió en una infraestructura social, en una extensión más del barrio.  
En este desplazamiento, Tercerunquinto lleva la apertura funcional a su límite: el gesto  
artístico se disuelve en la vida cotidiana, y la autoría se diluye frente al uso colectivo. La obra  
ya no representa nada ni busca producir un significado cerrado; se limita a existir como posi-  
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Funcionalidad abierta: prácticas escultóricas en el espacio urbano contemporáneo  
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Figura 8. Escultura  
pública en la  
periferia urbana de  
Monterrey (detalle),  
Tercerunquinto, 2003–  
2006.  
Vista complementaria  
de la misma  
intervención, con  
vecinos utilizando  
la superficie para  
actividades cotidianas.  
Fuente: Revista  
Código, “Entrevista  
a Tercerunquinto”.  
Cortesía de  
Tercerunquinto.  
bilidad, comomateriacomúnadisposicióndeloshabitantes. Sutransformaciónporpartedel  
contexto no es una consecuencia imprevista, sino el núcleo mismo del proyecto.  
Esta radicalidad invita a replantear incluso la condición escultórica del trabajo. Si aten-  
demos a los criterios tradicionales —forma, materialidad, autonomía estética—, Escultura  
pública en la periferia urbana de Monterrey podría parecer una anti-escultura. Sin embargo,  
como apunta Rosalind Krauss (1999), “dentro de la situación del posmodernismo, la prácti-  
ca no se define en relación con un medio dado —escultura—, sino más bien en relación con  
operaciones lógicas en una serie de términos culturales, para los cuales cualquier medio [...]  
puede utilizarse” (p. 72). En este sentido, Tercerunquinto desplaza la escultura hacia un cam-  
po expandido en el que el espacio, el gesto y la apropiación social sustituyen al objeto como  
soporte principal.  
Adiferenciadeloscasosanterioresqueconservabanalgúngradodediseño, intención  
formal o mediación estética—, aquí se elimina toda distancia entre arte y vida. La funciona-  
lidad radical implica ceder completamente el control, aceptar que la obra se transforme, se  
degrade o desaparezca en el proceso. El arte se convierte así en un acto de apertura total, un  
ofrecimiento al uso y a la comunidad, donde la creación ya no reside en la forma, sino en la  
acción compartida que la sucede.  
3.3. Síntesis  
El recorrido a través de los cinco grados de apertura funcional permite observar cómo  
el arte público contemporáneo articula nuevas formas de relación entre objeto, contexto y  
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ciudadanía. Más que una evolución lineal, las obras analizadas muestran un abanico de es-  
trategias que van desde la utilidad reconocible hasta la disolución completa de la función,  
evidenciando que la funcionalidad es hoy un campo de experimentación estética y social en  
constante transformación.  
La apertura funcional no se limita a la multiplicación de usos posibles, sino que implica  
una transformación profunda en la manera de concebir el papel del arte en la ciudad. Al des-  
plazar el énfasis desde la representación simbólica hacia la activación sensible, las obras se  
convierten en catalizadores de vínculos, encuentros y modos de habitar el espacio urbano.  
Este cambio se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración de las ciudades con-  
temporáneas, en el que, como señala Gehl (2013), “los centros de las ciudades dominados por  
los automóviles se han transformado en sistemas de calles peatonales, y la vida en los espa-  
ciospúblicoshaaumentadosignificativamente, desarrollándoseunacompletavidaciudada-  
na, social y recreativa” (p. 58). En este contexto, las propuestas artísticas que promueven la  
interacción o el uso compartido contribuyen directamente a reactivar el tejido social y a de-  
volver al espacio público su dimensión convivencial.  
Asimismo, el análisis de casos como los de Llobet & Pons demuestra que la práctica  
de un mismo artista puede abarcar distintos niveles de funcionalidad según el contexto. No  
existe una dirección única ni un modelo cerrado: la apertura o el cierre funcional responden  
a las condiciones del lugar, a las necesidades de la comunidad y a la intención del proyecto.  
De este modo, la funcionalidad no se presenta como una categoría fija, sino como una herra-  
mienta flexible que permite adaptarse a cada situación, explorando diferentes grados de re-  
lación entre lo estético, lo simbólico y lo cotidiano.  
En conjunto, las obras estudiadas revelan que la funcionalidad abierta —en sus múlti-  
ples formas— redefine el papel del arte en el espacio público. Más allá de ofrecer objetos  
útiles o bellos, estas prácticas proponen infraestructuras sensibles donde el encuentro, la  
acciónylaapropiacióncolectivaseconviertenenparteesencialdelaexperienciaestética. El  
arte, entendido así, no solo interviene en la ciudad: la habita, la transforma y la pone en juego,  
invitando a repensar lo común desde la práctica y la imaginación compartida.  
4. Concusiones  
Alolargodelartículosehaplanteadounareflexióncríticaentornoalanocióndefuncio-  
nalidad en el arte público contemporáneo, tomando como eje la idea de funcionalidad abier-  
ta. Másqueunacategoríaformal, estasehareveladocomounaherramientaanalíticaypro-  
yectivaquepermitecomprendercómodeterminadasobrasintegraneluso, laparticipacióny  
la sensibilidad estética desde una lógica no prescriptiva.  
El recorrido propuesto parte de la revisión de distintas transformaciones históricas del  
arte en el espacio urbano, que van desde la monumentalidad simbólica hasta las prácticas  
situadas que introducen la funcionalidad como parte de su sentido. Este desplazamiento  
no implica sustituir unas formas por otras, sino ampliar el repertorio de relaciones posibles  
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Funcionalidad abierta: prácticas escultóricas en el espacio urbano contemporáneo  
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entre arte, ciudad y ciudadanía, reconociendo que lo estético y lo social no son dimensiones  
opuestas, sino mutuamente productivas.  
La funcionalidad abierta se define, en este marco, no como una utilidad programada,  
sino como una potencia de activación, una capacidad de ser interpretada, usada o resigni-  
ficada por quienes habitan el espacio. Su valor radica en habilitar experiencias imprevisi-  
bles, en generar condiciones para que el arte público deje de ser un objeto contemplativo y se  
transforme en una infraestructura afectiva y relacional.  
Los casos analizados —de Llobet & Pons, Jeppe Hein, Basurama o Tercerunquinto—  
evidencian que la apertura funcional no es una estrategia puntual, sino una orientación co-  
mún que atraviesa distintas generaciones y contextos. Cada propuesta articula su propio  
equilibrio entre forma, uso y comunidad, mostrando que el trabajo con la funcionalidad es,  
ante todo, un trabajo con el contexto.  
En última instancia, la funcionalidad abierta puede entenderse también como una posi-  
ciónéticaypolítica, quereivindicalacapacidaddelarteparaactivarvínculosyabrirespacios  
de posibilidad en la vida cotidiana. Frente a los procesos de privatización o homogeneización  
del espacio público, estas prácticas recuperan su dimensión crítica y transformadora: no  
solo muestran una ciudad distinta, sino que contribuyen a construirla.  
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