Versos ejecutables y comandos de colores: debates entorno a la poesía código
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sociales y políticos que están inscritos en la configuración del mundo de la programación, su
sintaxis y su semántica.
Las preocupaciones de la estética de «revelar código» se pueden rastrear hasta el aná-
lisis literario materialista de los formalistas rusos. En el lenguaje prosaico o habla cotidia-
na, los objetos, dice Shklovski, pasan desapercibidos, identificados solamente por sus rasgos
iniciales, «como dentro de un paquete; sabemos que él existe a través del lugar que ocupa,
pero no vemos más que su superficie» (Shklovski en Jakobson et. al, 1970, p. 59). Prosigue
afirmando que, automatizada, la vida se convierte en nada, y que el arte sirve precisamente
para facilitar que vuelva a ser percibida y sea, de nuevo, vida. Por influencia de y afinidad con
el estructuralismo, los formalistas rusos llevan a cabo un acercamiento a la lingüística para
asemejar su análisis literario al quehacer científico, rechazando las «teorías ideológicas del
arte» (Eichenbaum en Jakobson et. al, p. 25). En Plain Text (2019), Dennis Tenen explica que
Shklovski entendía que desnaturalizar aquellos mecanismos que habían perdido su «poder
evocativo» al integrarse y automatizarse en usos habituales, como las metáforas integradas
en el habla cotidiana, significaba «abrirlos en canal» (Tenen, 2019, p. 61). Si los formalistas
rusos ponen su atención en «los mecanismos de producción de sentido», las artificiosas re-
glas del juego literario, para ponerlos a disposición del público (Tenen, 2019, p. 59-61); los ouli-
pianos, rigurosamente formalistas, realizan obras en las cuales el artificio se muestra como
premisa; y la poesía código produce textos que se presentan como aperturas en canal de su
propio aparataje.
Como jugadores profesionales del puzle del lenguaje, es conocida la autodefinición joco-
sadelosoulipianoscomo«ratasqueconstruyenellasmismasunlaberintodelcualsepropo-
nen salir» (ver, por ejemplo, Bénabou, 2016, p. 9; o Leong, 2017, p. 100.). Si el formalismo ruso ya
habíarecibidocríticasporsudesinterésporcuestionessociológicas, políticasyestéticas;por
la misma razón, la literatura oulipiana ha sido calificada negativamente como una dedica-
ción a las acrobacias difciles y vacuas. Michael Leong recoge varias de las críticas que aún
se le hacen al movimiento hoy en día, como que meramente consiste en «apolíticos trucos
de salón de escasa consecuencia» en espacios únicamente masculinos o que, como apunta
Christian Bök, los intereses poéticos del grupo parecen banales, en tanto que «sus miembros
parecen disfrutar coqueteando con las cajas de cambio de géneros literarios obsoletos (...)
atrincherando su prestigio canónico» (citado en Leong, 2017, p. 102). Aun siendo estos repro-
chesimportantesyproductivos, esdelicadodesecharensutotalidadelprogramadelOuLiPo
y del papel de la restricción como mero juego formal inconsecuente. Según los oulipianos, la
escritura bajo constricción es la manera paradójica de liberar el sistema del lenguaje al obli-
garlo«asalirdesufuncionamientorutinario»(Benabou, 2016, p. 13). Todohablayescriturase
somete a ciertas normas y convenciones que no siempre se conocen. Para ellos, el artefacto
delaobraliterariaesmáslibrecuandolasrestriccionesnovienenimpuestasporconvención
interiorizada y automatizada, sino que se eligen por voluntad propia y con intención, lo cual,
además, abre las puertas a potenciales realidades otras (Morales Benito, 2021, p. 152).
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