
audición y visión: nunca un sonido sin visualización, nunca una visión sin vibración sonora.»
(Lawlor, 2024, p. 293).
La dimensión ontológica fundamental de las dramaturgias negativas es la Voz. ¿Dónde
está? ¿Cuándo se eleva? El oyente nunca escudriña la Voz, que no se puede tocar ni ver. Está
ahí. Voz se traduce en latín como vox, lingua, conscientia, la voz de la conciencia, o cantus, el
sonido asimilado a la voz humana. Elsa, una virgen vestal que es acusada de fornicación,
pero que es en realidad una paciente en un pabellón psiquiátrico –Lohengrin (Azione invisibile
per solista, strumenti e voci) (1982-84), coro masculino (TBtB - puede haber solistas) / 2.1.2.2. /
1.1.1.-. / percusión / cuerdas / 45’, un monodrama operístico del compositor italiano Salvatore
Sciarrino–, no es simplemente φωνή ( phōnḗ), flujo sonoro de la fonación, significado que
emerge poco a poco, movimiento de la φωνή ( phōnḗ) al λóγος (lógos), articulación donde se
cumple el paso de la phōnḗ al lógos, del vivir al lenguaje. Pero en el canto, la línea, el aliento, la
Voz cumple la doble negatividad de la phōnḗ y el lógos. Su lenguaje ya no es φωνή σημαντική
( phōnḗ sēmantikḗ). Aquí el ojo escucha, ve mientras escucha, escucha con la mirada. La voz
visible es el esplendor mismo. En Éx 20:18, en la Revelación en el Sinaí, está escrito: «Y todo el
pueblo percibía los sonidos (hebreo: qôlôt)». En su tratado De migratione Abrahami (La mi-
gración de Abraham, IX, §§ 47-48), Filón de Alejandría (nacido aproximadamente en el año 13
a.C.) lee este versículo literalmente. Si Dios es una voz sutil (qôl, ‘sonido’, ‘voz’) visible y «si la
voz de los vivientes mortales se dirige al oído, los oráculos revelan las palabras de Dios como
si fuesen vistas, igual que la luz» (2009-2016, vol. III, p. 95).
En su obra De vita Mosis (Vida de Moisés, II, XXXIX, § 213), Filón vuelve sobre esta para-
doja, de esa voz visible como de lo más paradójico que haya, το παραδοξώτατον (to para-
doxṓtaton): la voz es lo único en nosotros que no se puede ver. Y el ser del drama es ante todo
una voz (2009-2016, vol. V, pp. 129-130).
Asimismo, en su tratado De decalogo (Sobre el decálogo, XI, § 47) se propone dar cuenta
de esa visibilidad singular, voz «que parecía que se veía más que se oía»:
Da garantía de lo que digo la ley en la que está escrito: «Todo el pueblo vio la
voz» (Ex 20, 18). Una frase sumamente expresiva. En efecto, sucede que la
[voz] de los hombres es audible, pero visible verdaderamente lo es la de Dios.
¿Por qué? Porque todo lo que dice Dios no son palabras, sino hechos, a los cua-
les juzgan los ojos en vez de los oídos. (2009-2016, vol. VI, p. 48)
Que el ojo escuche somete, así, todo nuestro ser a la prueba del verbo.
En este sentido, Rebecca Saunders, sobre la obra inmersiva que nos ocupa, pone su
atención en el color sonoro, y en el sonido (qôl ) de un instrumento que, según comenta ella
misma, se convierte en una voz (qôl ):
A primera vista, la película Moving Picture 946-3 es sencillamente asombrosa:
su resplandor, su hipnotizante y absoluto enfoque y, en particular, cómo se sus-
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2024.v8i8.21339
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Antoni Gonzalo Carbó Resear·Area