Iconotextos: pensar con imágenes
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fragmentos del diario íntimo que acompañan a las fotografas “nunca son un comentario”, y
que el “fotodiario no constituye una ‘ilustración’ de mis libros… Tampoco es la explicación de
una escritura, pero muestra su emergencia… Creo que hay que considerarlo otro texto, con
aperturas, sin cierres, portador de una verdad distinta a la de los demás” (Ernaux, 2025).
En el ámbito de la filosofa, Bataille, Lyotard o Foucault nos han legado algún ejemplo,
cuando menos parcial, de ese pensar con imágenes. Georges Bataille escribió un precioso
ensayo titulado Les larmes d’Eros (1961) que es una conversación entre el texto y las imáge-
nes eróticos de un museo imaginario de todas las épocas y culturas. Foucault piensa con las
Las Meninas de Velázquez en el célebre primer capítulo de Las palabras y las cosas (1966).
El también famoso librito de Michel Foucault Ceci n’est pas une pipe (1973), tiene cierto pare-
cido con el libro de Dalí porque, por un lado, Foucault escribe sobre el célebre cuadro de René
Magritte La traición de las imágenes de 1929 y sus diversas variaciones, pero en realidad es
un libro sobre la crisis de la representación en el que Foucault piensa fundamentalmente
con las imágenes de Magritte, pero no sólo, porque también piensa con imágenes de Klee, de
Kandinsky y de Warhol, esta cuestión filosófica que estuvo preocupando todo el siglo.
Tenemos, pues, ejemplos de escritores que incorporan las imágenes y de filósofos que
hacen también algo parecido. El caso de Dalí es más sorprendente, porque es un artista vi-
sual que se pone en modo escritor y produce un producto intermedial, que muestra perfec-
tamente que la relación entre la palabra y la imagen no debe ser inevitablemente una es-
pecie de combate mortal como muchos han sostenido a lo largo de todos los tiempos sino,
como argumenta una gran experta contemporánea, Liliane Louvel , “una colaboración llena
de energías y provechosa que culmina el tercer pictórico: texto e imagen son, así, interdepen-
dientes, se encuentran conectados en una oscilación dialéctica y productiva (Louvel 2018)”.
La lectura/visionado de este tipo de obras puede considerarse como un inbetween event, un
acontecimiento intermedio, un movimiento entre texto y palabra que crea una especie de si-
nestesia donde uno desea al otro, de modo que “el texto ondulado y desconcertado —en la
mente del lector que reconoce— se inclina hacia la imagen y viceversa. La imagen se ele-
va entre líneas, todavía velada, todavía imprecisa, planteando preguntas de ritmo, ya que
el tercer pictórico hace vibrar una síncopa visual, como un contrapunto en la fuga del texto
(Ibidem, p. 208).” Como la mayoría de los expertos actuales, Liliane Louvel no conoce el libro
de Dalí, pero su noción de tiers pictural puede ser útil para entender este tertium datur que
se da en el pensar con imágenes practicado por Dalí en El mito trágico del Angelus de Millet.
Para terminar esta breve reflexión, creo que es necesario hacer una distinción entre el
pensar y el filosofar. No cabe duda, vuelvo a decir, que Dalí fue un gran pensador ampurda-
nésyuniversal. Quefueraunpensadorenelsentidodefilósofo, encambio, esbastantecues-
tionable. Dalí pensó dentro de la tradición pictórica, no cabe duda. Pero un filósofo piensa
dentro de la tradición filosófica, lo que no puede decirse que hiciera Dalí. Sin embargo, Dalí
quizás propusiera un modelo que pudiera ser interesante para la filosofa contemporánea
para explorar nuevas formas de expresión filosófica acordes con nuestros tiempos de pre-
dominio de la imagen. Hablando de los intereses de la filosofa y no de cualquier ámbito del
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