
puesta en escena, con la habitual superposición de diferentes medios, tiende a borrar la deli-
mitación disciplinar de estos.
Más que en la aportación (de medios y métodos), la interdisciplina opera desde el inter-
cambio: los métodos de una disciplina pueden ser aplicados a otra, los criterios estéticos se
confunden entre sí, los medios se hibridan… Y lo mismo puede aplicarse a sus creadores y
creadoras: alguien con formación en artes plásticas acaba asimilando el medio sonoro y, de
esta manera, expandiendo o emborronando los paradigmas estéticos desde los que opera;
los compositores y compositoras que incorporan la visualidad construyen ésta desde crite-
rios y métodos compositivos que pierden su esencia al convertirse en imagen, o viceversa.
Es, por tanto, habitual, que detrás de una obra interdisciplinar haya una única persona que,
teniendo su propio bagaje experiencial y profesional, acabe por “desertar” de la clausura de
su propia disciplina para meterse “donde no le llaman”, donde aparentemente no tiene com-
petencia, pudiendo ser esto un medio, otra disciplina u otro dispositivo, cuya pureza estaría
emborronando con su aportación externa. Y, si no es una única persona, es aquí donde se es-
tablecen procesos (no siempre exentos de problemas de entendimiento) de co-autoría entre
varios creadores y creadoras que abren sus propias disciplinas para encontrar algo que no
sé sabe muy bien qué es y, por tanto, carece de métodos, de prescripciones, de certezas esté-
ticas y de criterios fuertes de valor.
Es así como, en ocasiones, se generan “nuevas disciplinas”, algunas de las cuales ten-
drán éxito como formas generalizadas de hacer e irán asumiendo poco a poco todo aquello
que configura una disciplina como tal: su propia delimitación y clausura, sus propios méto-
dos, sus propios dispositivos de difusión (festivales, circuitos, especialistas, críticos, etc.), sus
propias instituciones educativas (formación reglada, docentes acreditados, etc.), su propia
historia (con sus hitos y personajes legitimados) y sus propios criterios estéticos. La perfor-
mance, el arte sonoro o el videoarte podrían ser ejemplos de interdisciplinas cristalizadas ya
como disciplinas, si bien, por lo general, siguen manteniendo una apertura y moldeabilidad
mayores que otras formas artísticas más establecidas. Desde una proveniencia más musi-
cal, podría hablarse también de una cierta “nueva teatralidad musical”, definida por Jennifer
Walshe precisamente como “nueva disciplina”, en obras de creadores y creadoras como ella
misma, Jessie Marino, el mencionado Johannes Kreidler, Fran Cabeza de Vaca o Cathy van
Eck. (Walshe, 2018).
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2024.v8i8.21285
10
Alberto Bernal Visual · Essay