Umática. Revista sobre Creación y Análisis de la Imagen  
{issn: 2659-5354 // d.l.: ma- 1628-2018}  
Componer entre disciplinas:  
un elogio de lo antidisciplinar  
Composing Across Disciplines: A Praise of the Antidisciplinary  
Alberto Bernal  
Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, España  
Resumen  
Artículo original  
Original Article  
La música contemporánea histórica (aquella que ha sido progresivamente institucionalizada y  
academizada desde 1945) ha mantenido un fuerte apego al concepto de música absoluta y su cierre  
unidisciplinar que, como tarde, habría sido definido a mediados del siglo XIX (Hanslick). El presente  
texto plantea y recorre posibles salidas de esta situación a través de diferentes maneras de relación  
entre disciplinas, y su correspondiente puesta en duda de aquellos paradigmas del hacer disciplinar  
definidos por Rancière en su texto “pensar entre disciplinas”: el territorio, la medialidad (objetos) y  
sus consiguientes métodos. Desde la idea cerrada de disciplina, se planteará, por tanto, un camino  
de relaciones definidas (unidisciplina, relación incidental, multidisciplina, interdisciplina y transdisci-  
plina) que, en última instancia, llegará a su propia negación en la idea de antidisciplina, en tanto que  
un hacer consciente de los límites en los que se inscriben las diferentes disciplinas y que, desde esta  
consciencia, los borra deliberadamente en una búsqueda de un hacer más allá de las preconcepcio-  
nes mediáticas, metodológicas y territoriales.  
Correspondencia/  
Correspondence  
Alberto Bernal  
Financiación/Fundings  
Sin financiación  
Received: 30.09.2025  
Accepted: 28.12.2025  
Palabras Clave: disciplina, multidisciplina, interdisciplina, transdisciplina, antidisciplina.  
CÓMO CITAR ESTE TRABAJO / HOW TO CITE THIS PAPER  
Bernal, A. (2025). Título del artículo que se haya de maquetar en este archivo seguido del subtítulo en su caso.  
Umática. Revista sobre Creación y Análisis de la Imagen, 8.  
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2024.v8i8.21285  
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Visual · Essay  
Alberto Bernal  
Composing Across Disciplines: A Praise of the Antidisciplinary  
Alberto Bernal  
Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Spain.  
Abstrac  
Historical contemporary music (that which has been progressively institutionalised and aca-  
demised since 1945) has maintained a strong attachment to the concept of absolute music and its  
unidisciplinary closure which, at the latest, would have been defined in the mid-nineteenth century  
(Hanslick). This text raises and explores possible ways out of this situation through different ways  
of relating between disciplines and its corresponding questioning of those paradigms of the disci-  
plinary practice defined by Rancière in his text ‘thinking between disciplines’: territory, mediality (ob-  
jects) and their consequent methods. From the closed idea of discipline, a path of defined relations  
(unidiscipline, incidental relation, multidiscipline, interdiscipline and transdiscipline) will therefore be  
proposed, which will ultimately reach its own negation in the idea of anti-discipline, insofar as a doing  
that is conscious of the borders in which the different disciplines are inscribed and which, from this  
conscience, deliberately erases them in a search for a doing that goes beyond media, methodological  
and territorial preconceptions.  
Key Words: discipline, multidiscipline, interdiscipline, transdiscipline, antidiscipline.  
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Componer entre disciplinas: un elogio de lo antidisciplinar  
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Fig. 1. Captura  
de: Carolyn Chen,  
Adagio, publicado  
el 9 de noviembre  
de 2014, https://  
En el escenario aparecen tres personas sin ningún tipo de instrumento, se colocan unos  
auriculares por los que, según se lee en el programa de mano, escuchan el adagio de la sép-  
tima sinfonía de Bruckner. El público no escucha absolutamente nada, presenciando única-  
mente cómo esas tres personas gesticulan y articulan sus rostros en aparente relación con  
aquella música que sólo pueden escuchar ellos. Se trata de la obra “adagio”, creada en 2009  
por Carolyn Chen. Por el contexto (título, contenido aural, formación de la artista, interpre-  
tación en circuitos musicales, etc.), podríamos decir que se trata de música. Sin embargo, es  
una obra que desafa la mayoría de definiciones. Por descontado, las más convencionales  
(“música como sucesión ordenada de sonidos”, etc.). Pero incluso con otros intentos de ex-  
pansión del fenómeno musical nos resulta complicado ubicar la obra de manera más o me-  
nos concreta. Uno de los compositores más manifiestamente transmediales de los últimos  
tiempos, Johannes Kreidler, establece cinco criterios de diferenciación de las artes: tiempo/  
espacio, mercantilizable/no-mercantilizable, auditivo/visual, material/inmaterial y partici-  
pativo/no-participativo (Kreidler & Seidl, 2017). Salvo, quizá, con el primero de ellos (la obra  
parece inscribirse más o menos claramente en el tiempo, aún teniendo un fuerte componen-  
te espacial), el resto de criterios no son de gran ayuda para una obra así. Su visualidad está  
determinada por la escucha, una escucha que es manifiestamente inmaterial, pero que, a  
su vez, se hace visible en la materialidad de los cuerpos que la incardinan. Aparentemente  
no-participativa, la obra parece actuar como una especie de espejo de aquellas personas  
que la contemplan pasivamente, no en vano, la autora clasifica esta obra dentro de su ca-  
tegoría de “music for people”. Incluso desde el punto de vista de lo mercantilizable, obras y  
compositores con acercamientos parecidos (como el propio Kreidler) suelen acabar forman-  
do parte de dispositivos provenientes del sistema del arte (galerías, museos, formatos ex-  
positivos, etc.), y, desde su videodocumentación, nos es inevitable trazar una conexión con la  
pieza de videoarte The quintet of the astonished (Bill Viola, 2010), plenamente creada desde y  
para el sistema (mercantilizable) de las artes plásticas.  
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Fig. 2. Captura de: Bill  
Viola, The Quintet of the  
Astonished, publicado el  
11 de julio de 2018, https://  
Si hay algo que parezca más o menos claro es que la citada obra nos genera cierta  
confusión cuando intentamos ubicarla dentro de categorías o disciplinas más o menos es-  
tablecidas. No parece tampoco ocupar una posición híbrida o intercalada entre diferentes  
disciplinas, sinoque, másbien, alpresenciarlaparecemoversedeunladoaotrodenuestras  
retículas perceptivas, cuestionando la presencia estática de estas últimas.  
Es interesante traer aquí a colación cómo, para Foucault (2012), la primera de las gran-  
desoperacionesdeladisciplinaes, precisamente, latransformacióndeloconfuso(asuvez  
inútil y peligroso) en una multiplicidad ordenada. Desde esta perspectiva, una obra como  
“adagio” parece, más que ir más allá, revolverse contra el concepto de disciplina como tal,  
trabajando justamente en ese terreno movedizo de la confusión y la desubicación, no ya  
como efectos colaterales, sino como plenos recursos estéticos. Podríamos decir, anticipan-  
do conclusiones, que se trata de un acercamiento manifiestamente anti-disciplinar.  
Con el presente texto queremos plantear y explorar un recorrido de alejamiento disci-  
plinar, desde el propio concepto de disciplina como tal hasta su propia negación, pasando,  
disciplinadamente, por diferentes formas de relación entre disciplinas, artísticas y no-ar-  
tísticas, y sus correspondientes medios, contextos, dispositivos, creadores y creadoras y  
modos de hacer en general.  
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Componer entre disciplinas: un elogio de lo antidisciplinar  
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GRÁFICO 1 - DISCIPLINA  
En uno de los textos más esclarecedores acerca del concepto de disciplina y sus conse-  
cuencias, Rancière (2015) afirma: “el pensamiento disciplinario dice: tenemos nuestro terri-  
torio, nuestros objetos y los métodos que le corresponden” (p. 182). Es decir, más allá (o ade-  
más) de las concepciones habituales de la disciplina en tanto que manera ordenada de hacer  
las cosas, la disciplina implica un triple cierre: territorial, mediático (los objetos) y metodoló-  
gico. Foucault (2012), por su parte, atribuye también como consustancial al concepto de disci-  
plina la exigencia de una clausura, “la especificación de un lugar heterogéneo a todos los de-  
más y cerrado sobre sí mismo”(p. 130), poniendo como ejemplos paradigmáticos el internado,  
el cuartel o la fábrica. Las disciplinas artísticas se consolidarían, de esta manera, como es-  
pacios claramente delimitados, constituyéndose a sí mismas como tales a través de un me-  
dio concreto (sus “objetos”) y estableciendo sus propios métodos, que deben ser aprendidos  
por aquellos/as que quieran participar de su práctica en las instituciones específicamente  
establecidas para ello.  
A su vez, esta forma reglada y normativa de proceder con el medio tiene como efecto  
colateral la aparición de una característica no poco importante: la idea de “maestría”. Desde  
el momento en que existe una serie de procedimientos y métodos consustanciales a la pro-  
pia disciplina, pueden establecerse juicios de valor sobre su mejor o peor dominio, diferen-  
ciándose claramente (y con no poca objetividad) el mero aprendiz del ya instruido, y a su  
vez éste del verdadero maestro que domina tales métodos establecidos. Asimismo, y desde  
esta linealidad metodológica y procedimental, pueden establecerse pedagogías del correc-  
to aprendizaje de una disciplina, potenciando unas técnicas y maneras de hacer, (a la vez que  
se descartan las que no son propias) y descomponiéndolas en partes cuyo dominio pueda  
adquirirse competentemente por separado para, en algún momento, conformar ese ideal de  
perfección propio de cada disciplina.  
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GRÁFICO 2 - UNIDISCIPLINA  
Desde esta concepción disciplinar de la creación artística, encontraríamos su aplica-  
ción más inmediata en el concepto de “unidisciplina”. Es decir, una praxis en la que el discurso  
estético está claramente delimitado en un único territorio, con sus correspondientes medios  
y métodos.  
La idea de música absoluta acuñada por Eduard Hanslick es un claro exponente de ello:  
“elcontenidodelamúsicanoesotroquelasformassonorasqueseescuchan, puesnoesúni-  
camente que la música sólo pueda expresarse mediante sonidos, sino que lo único que puede  
expresarcomotales,precisamente:sonidos”(Hanslick,[1854]1982).Esinteresantehacernotar  
cómonoesparanadacasualqueesteconceptosurgieraenunensayoacercadelabellezamu-  
sical (“Sobre lo musicalmente bello”). El cierre mediático-disciplinar de las artes es histórica  
eideológicamenteparaleloalcierreestéticosobreelconceptodebelleza. Ladefinicióndelas  
conocidasseisdisciplinasartísticas(arquitectura, escultura, danza, música, poesíaypintura)  
(Batteux, [1746] 2016) a las que luego se les sumaría el “séptimo arte”(Canudo, s.f.; [1911] 2025),  
se da también en un ensayo que fundamentalmente habla de belleza y de gusto; conceptos  
quetratandeuniversalizarse, dereducirseauncomúndenominador, graciasalainestimable  
ayuda de su cierre disciplinar. Es desde el establecimiento de una disciplina claramente deli-  
mitada (mediática, metódica y estéticamente) cuando podemos hablar, con la propiedad que  
desde aquí se nos otorga, de un concepto mayormente unívoco de belleza.  
Si bien, tanto lo uno como lo otro, son debates aparentemente históricos, no es de poco  
interés la gran relevancia que han tenido en el transcurso posterior de los diferentes medios  
artísticos. Así, Harry Lehmann (2018) destaca que “resulta sorprendente que la música con-  
temporánea se haya manifestado casi exclusivamente como música absoluta, pues ya en  
el siglo XIX era la música programática la forma más avanzada de música clásica. Cuando  
Beethoven empleó texto para el cuarto movimiento de su Sinfonía n.º 9, podía leerse ahí el  
mensaje oculto de que la música pura instrumental había llegado a sus límites, unos límites  
que incluso su propio maestro tuvo que trascender por una necesidad interna. ¿Por qué la  
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música contemporánea no se ha relacionado con la música programática, volviéndose, en su  
lugar, hacia la vieja idea de música absoluta?”  
El discurso unidisciplinar ha dominado buena parte del transcurso del arte hasta nues-  
tros días, tanto en los ámbitos más convencionales como también en muchas vanguardias1.  
Es lo que Alan Kaprow definió como “arte Arte”, el cual “es innovador, por supuesto, pero so-  
bre todo en términos de una tradición de movimientos y referencias profesionalizadas: arte  
engendrado a partir del arte. […] Por encima de todo, el arte Arte detenta el uso exclusivo de  
ciertos entornos y formatos sagrados heredados de la tradición” (Kaprow, 2016, p.145).  
GRÁFICO 3 – DISCIPLINA INCIDENTAL  
En la confluencia de dos o más disciplinas, la relación más básica que podemos encon-  
trar es la de incidentalidad. Hablamos aquí de una relación de subordinación de una o varias  
disciplinas hacia otra disciplina central: música para la imagen, como en el caso de una ban-  
dasonoraconvencional,dondeelelementomusicalrefuerzaunadeterminadaacciónflmica  
o dramática preexistente; vídeo para la música, como en el caso del videoclip, donde el medio  
videográfico apoya a su vez una música que fue creada sin pensar en esa capa visual que le  
suministra el medio añadido; o tantos otros ejemplos de sobra conocidos. Es aquí el prefijo  
para lo que define esta relación de aplicabilidad de una disciplina hacia otra (“música apli-  
cada” es otro término habitualmente utilizado para referirse más o menos a lo mismo den-  
tro del ámbito musical, o bien “música utilitaria”, proveniente del alemán “Gebrauchsmusik”).  
En la relación incidental de las disciplinas, no suele existir demasiada comunicación en-  
tre los diferentes creadores, dándose muchas veces la circunstancia de que, para reforzar  
la disciplina dominante, simplemente se toman materiales preexistentes de otras disciplinas  
1. Cabedestacaraquí, especialmente, lainfluyenteposiciónmostradaporelcríticoClementGreenberg, quien,  
en un intento por promover el expresionismo abstracto norteamericano como forma de arte más avanzada,  
no se cansaba de abogar porque la pintura se ocupe exclusivamente de sí misma, “prescindiendo de cualquier  
efecto que pueda provenir desde el medio de cualquier otra disciplina artística”. (Greenberg, 2002, p. 775).  
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que cumplen esa función sin haber sido creadas originalmente para ello2. Tampoco se suele  
dar un cuestionamiento del medio como tal: las disciplinas hacen uso de sus medios y méto-  
dos habituales, e incluso, como en el caso de las bandas sonoras, pueden llegar a ser comer-  
cializadas de manera independiente.  
GRÁFICO 4 - MULTIDISCIPLINA  
Cuando dos o más disciplinas realizan aportaciones a una obra común desde sus dife-  
rentes territorios disciplinares, pero en una relación menos jerarquizada, nos encontraría-  
mosanteloquecomúnmentesedenominamultidisciplina:músicaydanza, vídeoyescultura,  
músicayvideoproyecciónocualquierotrarelaciónaditivamásomenosdisociada. Eslacon-  
junción “y” la que, gramaticalmente, define esta relación en la que las diferentes disciplinas  
siguen claramente delimitadas sobre sí mismas, pero entre todas ellas colaboran para ge-  
nerar una gran realidad multidisciplinar en la que, pudiendo trazar claramente los límites y  
lascontribucionesdecadadisciplina, yaempiezaadejardetenersentidosepararéstasdela  
multidisciplina para la que fueron creadas. Puesto que cada disciplina sigue manteniendo su  
propia identidad (con sus correspondientes medios y métodos), lo habitual es que estas sean  
ejercidas por creadores diferentes, profesionales especializados en el medio en cuestión, o,  
cuando son asumidas por una misma persona, esta suele mostrar una gran competencia en  
cada una de las disciplinas componentes, como si, en el fondo, desempeñara varios roles de  
manera separada.  
Un ejemplo muy claro de multidisciplina es el videomapping, donde confluyen música  
(habitualmente muy convencional), videoproyección y, en la mayoría de los casos, una cierta  
dramaturgia realizada para la ocasión. No suele haber una dominancia clara de ninguna de  
las áreas disciplinares, siendo todas ellas necesarias para el resultado final, y la relación en-  
tre creadores tiende a ser más horizontal.  
2. Locualsueleserunafuentehabitualdedisputas, comolafuriadeGyorgyLigetialenterarsedequeStanley  
Kubrick había utilizado 32 minutos de su música sin su permiso explícito para su archiconocida “2001: A Space  
Odissey”.  
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Ciertas formas de cine tienden también a lo multidisciplinar. Si en el cine convencional lo  
que predomina es más la incidentalidad y verticalidad en la toma de decisiones, en algunas  
propuestas más experimentales la importancia de la fotografa, la música (a veces de ma-  
nera un tanto indisociada del espacio sonoro) y otros medios hace que el resultado final sea  
percibido más como un conglomerado de medios (y autores) que dialogan entre sí, que como  
meros soportes. Eraserhead, del recientemente fallecido David Lynch, es un buen ejemplo de  
ello, o algunos filmes de Lois Patiño como Lua Vermelha o Samsara; en todos ellos la música  
(oelespaciosonoro,casiindisociabledeestaúltima),lejosdeapoyarunadeterminadaacción,  
seconstituyecomounelementomásdeldiscurso. Casiexactamentelomismopodríadecirse  
dealgunaspropuestasdeteatropostdramático, dondelasdiferentesdisciplinassuelenmos-  
trarunarelacióndesjerarquizada;esloqueHans-ThiesLehmanndenominacomoparataxis”  
(Lehmann,2013).Igualmente,laspropuestasoperísticasmáspostdramáticastiendentambién  
hacia la relación multidisciplinar, sin un predominio claro de un medio sobre otro.  
GRÁFICO 5 - INTERDISCIPLINA  
En ocasiones, los límites entre disciplinas, así como sus respectivos territorios, pueden  
comenzar a difuminarse. La propia identidad de cada disciplina, a su vez, se desdibuja, cata-  
lizandoelentrelazamientodisciplinar, suhibridaciónoinclusosuconfusión. Esloquecomún-  
mente podría denominarse “interdisciplina”.  
Vista así, la interdisciplina se produciría como una especie de superposición multiplica-  
tiva entre disciplinas, desde la que algunos elementos comunes podrían potenciarse, llegan-  
do en ocasiones a anularse aquellos no comunes. Es, quizá, la preposición “con” la que mejor  
define esta relación de superposición, como en las numerosísimas propuestas audiovisuales  
(en el sentido de música con imágenes, no de música para la imagen) de compositores como  
Michael Beil, Sarah Glojnaric o Stefan Prins. Otro cierto ejemplo de interdisciplina podría ser  
la dirección de escena; si bien ésta se inscribe habitualmente en una realidad, tal y como he-  
mos comentado, más multidisciplinar que interdisciplinar, el lugar desde el que se ejerce la  
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puesta en escena, con la habitual superposición de diferentes medios, tiende a borrar la deli-  
mitación disciplinar de estos.  
Más que en la aportación (de medios y métodos), la interdisciplina opera desde el inter-  
cambio: los métodos de una disciplina pueden ser aplicados a otra, los criterios estéticos se  
confunden entre sí, los medios se hibridan… Y lo mismo puede aplicarse a sus creadores y  
creadoras: alguien con formación en artes plásticas acaba asimilando el medio sonoro y, de  
esta manera, expandiendo o emborronando los paradigmas estéticos desde los que opera;  
los compositores y compositoras que incorporan la visualidad construyen ésta desde crite-  
rios y métodos compositivos que pierden su esencia al convertirse en imagen, o viceversa.  
Es, por tanto, habitual, que detrás de una obra interdisciplinar haya una única persona que,  
teniendo su propio bagaje experiencial y profesional, acabe por “desertar” de la clausura de  
su propia disciplina para meterse “donde no le llaman”, donde aparentemente no tiene com-  
petencia, pudiendo ser esto un medio, otra disciplina u otro dispositivo, cuya pureza estaría  
emborronando con su aportación externa. Y, si no es una única persona, es aquí donde se es-  
tablecen procesos (no siempre exentos de problemas de entendimiento) de co-autoría entre  
varios creadores y creadoras que abren sus propias disciplinas para encontrar algo que no  
sé sabe muy bien qué es y, por tanto, carece de métodos, de prescripciones, de certezas esté-  
ticas y de criterios fuertes de valor.  
Es así como, en ocasiones, se generan “nuevas disciplinas”, algunas de las cuales ten-  
drán éxito como formas generalizadas de hacer e irán asumiendo poco a poco todo aquello  
que configura una disciplina como tal: su propia delimitación y clausura, sus propios méto-  
dos, sus propios dispositivos de difusión (festivales, circuitos, especialistas, críticos, etc.), sus  
propias instituciones educativas (formación reglada, docentes acreditados, etc.), su propia  
historia (con sus hitos y personajes legitimados) y sus propios criterios estéticos. La perfor-  
mance, el arte sonoro o el videoarte podrían ser ejemplos de interdisciplinas cristalizadas ya  
como disciplinas, si bien, por lo general, siguen manteniendo una apertura y moldeabilidad  
mayores que otras formas artísticas más establecidas. Desde una proveniencia más musi-  
cal, podría hablarse también de una cierta “nueva teatralidad musical”, definida por Jennifer  
Walshe precisamente como “nueva disciplina”, en obras de creadores y creadoras como ella  
misma, Jessie Marino, el mencionado Johannes Kreidler, Fran Cabeza de Vaca o Cathy van  
Eck. (Walshe, 2018).  
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GRÁFICO 6 - TRANSDISCIPLINA  
Desde esta permeabilidad entre disciplinas podemos hablar también del término de  
transdisciplinariedad3. Aunque más usado en ámbitos del conocimiento y su pedagogía que  
en el terreno artístico, y con muchos elementos comunes a los descritos bajo la “interdiscipli-  
na”, añade una característica que nos parece particularmente interesante. Se trataría de una  
manifiestaeliminacióndefronteras, noyaentrelaspropiasdisciplinascomotales, sinoentre  
sus diferentes dominios de operación y aplicación: las ciencias exactas, las humanidades y  
las ciencias sociales y, por supuesto, el ámbito artístico. Desde este último, y más allá de una  
cuestión procedimental en su relación con la ciencia, es especialmente interesante su pues-  
ta en diálogo con lo social o, si se me permite, el acto de abrir lo estético a lo ético. En cierto  
modo, setratadeunainterdisciplinariedadentrelosgrandesdominiosdisciplinaresdelartey  
elno-arte, delaexperienciaestéticaylaexperienciacotidiana, poniendoencomunicaciónlos  
diferentes modos de hacer de cada dominio4.  
3. Es pertinente señalar aquí un término que no hemos tenido demasiado en consideración, al aportar nada  
significativamente adicional. Se trata de la “transmedialidad”. Si bien podría asociarse, por el prefijo “trans” al  
de “transdisciplina”, está en realidad más cercano al de interdisciplina. Lo acepción más usada de “transme-  
dial” o “transmedia” es aquella que alude a la expansión de un medio hacia otros, es decir, la expansión de una  
disciplina. Cuando se habla, por ejemplo, de música “transmedia”, habitualmente se describe una práctica que,  
proveniendo de lo musical (por contexto o por dispositivo), transita hacia otros medios como lo visual, lo perfor-  
mativo o lo escénico. El tan estudiado concepto de “escultura expandida” (Rosalind Krauss), por ejemplo, podría  
adscribirse también a esta, digamos, subtipología de lo intermedia. (Krauss, 1979).  
4. Utilizo deliberadamente el término “modo de hacer” en lugar del anteriormente utilizado como método ha-  
ciéndome un claro eco de este giro terminológico, pero sobre todo sociológico, que describe Michel de Certeau  
en su La invención de lo cotidiano I, Modos de hacer (de Certeau, 2000).  
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Con la apertura de la comunicación entre los dominios de lo estético y lo social se pone  
también en tela de juicio el límite entre aquellos acreditados como creadores y creadoras,  
y aquellos que serían meros perceptores, entre la contemplación y la acción. Aboga aquí  
Rancière por “la creación de un espacio sin frontera que es también un espacio de igualdad”  
entre relatados y relatantes (Rancière, 2015, p. 181).  
Uno de los proyectos que podrían ayudar a entender el papel de esta apertura de lo  
transdisciplinar es el trabajo llevado a cabo por el colectivo Ultra-red. Fundado en la década  
de los noventa por dos activistas en la lucha contra el SIDA, a lo largo de los años se ha esta-  
blecido como una plataforma desde la que, siempre desde el medio operacional de las prác-  
ticas artísticas sonoras, visibilizar ciertas problemáticas sociales como el empoderamiento  
de los y las inmigrantes, las luchas contra el racismo, la ecología acústica… Uno de sus pro-  
yectos más significativos es la llamada School of Echoes, donde, a través de procesos cola-  
borativos con diferentes colectivos ciudadanos llevados a cabo entre 2009 y 2013, trataban  
de poner en primer plano la pregunta: “What did you hear?” Los proyectos se llevaban a cabo  
mediante relativamente largos periodos de escucha, investigación y diálogo entre los y las  
participantes y el tejido social de los lugares que habitan. Si bien de aquí solían emerger dife-  
rentes materiales adscribibles al formato artístico, y finalmente expuestos como tales (ma-  
pas, piezas de escucha, instalaciones, etc.), el desdibujamiento del límite entre lo estético y lo  
social lleva consigo un consiguiente desdibujamiento de la consistencia de la obra artística  
como tal, perdiendo su definición y concreción entre los procesos de escucha y creación y su  
supuesta forma definitiva, entre un supuesto medio conducente a un fin y la jerarquía implí-  
cita entre ambas fases (v. Biserna, 2022).  
GRÁFICO 7 - ANTIDISCIPLINA  
Si, volviendo a Rancière, el establecimiento de fronteras entre disciplinas y dominios dis-  
ciplinares es algo que se ejerce bajo la forma de una historia (“sólo la lengua de las historias  
puede trazar la frontera, forzar la aporía de la ausencia de razón detrás de las razones de  
las disciplinas” (p. 182)), en definitiva, un acto estético, podríamos entonces plantear una es-  
téticadelderribamientodelímites. Quizá, podemosllamarloantidisciplina”, siendoconscien-  
tes de que apenas nos hemos alejado de las prácticas anteriormente descritas como “trans-  
disciplinares”, salvo, quizá, por una voluntad consciente de transgresión.  
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Componer entre disciplinas: un elogio de lo antidisciplinar  
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Más allá de la ignorancia hacia los límites preconizada por el autor francés al abogar  
por lo “in-disciplinado”5, la idea de antidisciplina implica trabajar con plena consciencia de  
aquelloslímites(históricos, ideológicos, institucionales...)desdelosqueoperanlasdisciplinas  
artísticas, desde los que se establece el límite entre la disciplina y la no-disciplina: una igno-  
rancia deliberada. Plantea un trabajo de desmontaje disciplinar, siendo esto quizá la diferen-  
ciación fundamental que podemos establecer con respecto a lo inter o transdisciplinar, si es  
que nos sigue ayudando seguir manteniendo el juego terminológico para poner de relevancia  
los fenómenos subyacentes.  
En cierto sentido, la idea de antidisciplinariedad vendría a refutar también la propia dis-  
ciplina desde la que se dicen las diferentes categorías de, no ya sólo la disciplina como tal  
o la unidisciplina, sino también las subsiguientes de disciplina incidental, multidisciplina, in-  
terdisciplina o transdisciplina, pues, como decíamos, no son más que relatos que nos hemos  
creado para tratar de rastrear (“trackear”, por utilizar un neologismo tal vez pertinente) la  
proveniencia de los diferentes procesos (artísticos y no-artísticos) y sus sedimentaciones en  
forma de, digamos, arte. Es, en cierto sentido, un ir conscientemente más allá del relato dis-  
ciplinar: “artista quiere decir una persona que decide libremente enzarzarse en el dilema de  
lascategoríasyactúacomosiningunadeellasexistiera[]aceptar, enconsecuencia, tantola  
existenciadeunaactividadsingularcomounaserieinfinitadeactosquelarefutan(Kaprow,  
2016, p. 128).  
Ante la deriva actual de una sociedad determinada cada vez más por la compulsiva cla-  
sificación de ingentes cantidades de datos que impone a todo acto una o varias etiquetas  
(tags), transformando, como apuntaba Foucault, lo confuso en orden disciplinar, quizá debe-  
ríamos poner en valor el genuino carácter confuso de las cosas y los actos, disfrutar cons-  
cientemente de la desubicación; pues, como afirma Peter Ablinger, “este ‘estar desubicado’  
es, también, una oportunidad. Desde la perspectiva de la desubicación nada parece cuadrar.  
Y este ‘no cuadrar’ contiene quizá una verdad más elevada, posibilitando maneras de perci-  
bir que podrían no ser accesibles desde la cuadratura del sentirse ubicado” (Ablinger, 2024,  
p. 9). De esta manera, la antidisciplinariedad sale a su vez de la clausura del acto meramente  
creador, de la “poiesis”, del unitario “qué es”… para desbordarse hacia la recepción, la “aisthe-  
sis”, en una inevitable multiplicidad de los numerosos “qué es” emitidos por quienes perciben.  
Es desde la desubicación antidisiplinar desde donde podemos ahondar en nuevas for-  
mas de percibir más allá de las cuadraturas del encaje institucional, ejercer un hacer que no  
anteponga un unitario “qué es” al “que es”, es decir: percibir contra lo disciplinado de lo disci-  
plinar, contra la clausura de los territorios y quienes los ocupan.  
5.  
EsnecesariomencionaraquílarecientepublicacióndeJoséIges:Artesonoro:unaindisciplinaenla  
que, como avanza su título, atribuye al arte sonoro el carácter de “insdisciplina”, en un sentido un tanto diferente  
del que estamos explorando aquí (v. Iges, 2022)  
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2024.v8i8.21285  
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Visual · Essay  
Alberto Bernal  
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