
Entre los controladores de joystick y los músicos, con las grabaciones de vídeo
que se proyectan y transforman sobre las pantallas, detrás de las que se en-
cuentran los instrumentistas (violonchelo, percusión, guitarra eléctrica y vio-
lín; todos ellos, con un despliegue de objetos ad hoc para conformar la continua
plétora de sonoridades ruidistas post-lachenmannianas de última generación
que conforman la partitura) (Yáñez y Gómez Alemany, 2023, p. 182).
Con un planteamiento parecido, Michael Beil ha jugado con la multiplicidad del intér-
prete en diferentes pantallas, por ejemplo, en String Jack (2016) para dos violonchelistas
virtuales y uno real, muchas veces repitiendo todo en loop para construir la forma musical .
Además, se extraen numerosos vídeos del gran archivo que es internet para reflexionar
sobre el mismo repertorio del instrumento, su tradición e historia técnica. Esto provoca la
mezcla y la disolución de lo profesional y lo “amateur”, como a su vez la unión de lo clási-
co y popular/comercial, etc.
El vídeo y la música pueden relacionarse tan estrechamente que una vídeo-instala-
ción puede acabar siendo un cortometraje, así lo hace Brigitta Muntendorf en ARABESQUE
(2020), que difumina los géneros y no se sabe si la obra es la filmación de una puesta en esce-
na, una performance en vivo, un cortometraje musical, etc. Una pieza en ese mismo estilo es
Convergence (2020/21) de Alexander Schubert, un compositor que trabaja mucho el audiovi-
sual en simbiosis con diversas tecnologías. Él está interesado en «entender el dispositivo ins-
trumental como una suerte de “complejo cibernético”, en tanto que constituido por una plura-
lidad de elementos productivos ligados entre sí por relaciones variables y susceptibles de una
continua reconfiguración» (Morán Artaix, 2023, p. 53).
Una manera de aproximar el audiovisual a la música es a partir del tema teatral o per-
formático, como en muchas obras de Jennifer Walshe, quien es clasificada dentro de la New
Discipline, una categoría genérica que combina de manera híbrida música, elementos visua-
les, performance, ópera, etc. Otros proyectos teatrales son los creados por la compositora
Carola Bauckholt, alumna del especialista en el teatro musical Mauricio Kagel, pero al ser
Bauckholt más joven, ella fusiona lo escénico con lo audiovisual en algunas de sus piezas,
como en Oh, I see (2015/16), que tiene un vídeo de Carola y Florian Bauckholt. Martin Schüttler
también hace un uso del vídeo con cierto carácter performático en varias obras, por ejemplo,
My mother was a piano teacher […] für Fernensemble und Moderatorinnen. Estas prácticas
reflexivas y que desbordan la idea de música, a veces han provocado que se relacionen con el
concepto de arte sonoro y sus fusiones con múltiples disciplinas artísticas:
El arte sonoro es un arte claramente híbrido, nacido en la intersección, y no
puede extrañar, por tanto, que sus autores pertenezcan al mundo de las letras,
del arte visual, del cine, al tecnológico, al periodístico, al musical, al escénico, a
varios de ellos a la vez o a campos situados “entre sillas”, como la poesía expe-
rimental, el arte de acción o las prácticas intermedia (Iges, 2016, p. 26).
Umática. 2025; 8. https://doi.org/10.24310/Umatica.2024.v8i8.21272
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Conexiones entre ópera, cine, vídeo-ópera y el audiovisual en la música contemporánea Resear·Area