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Metafísica y Persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
Las personas de Ayer
Ayer’s Persons

UPAEP, Universidad, Puebla
josemartin.castro@upaep.mx

En este trabajo hacemos una exposición del concepto de persona que A. J. Ayer desar-
rolló en su ensayo The Concept of a Person (1963). El objetivo de esta exposición es doble:

explorado que otros; y por otro lado, intentamos recuperar un experimento mental que
puede ser interesante para el debate contemporáneo sobre la naturaleza de las personas.
Palabras clave:

In this contribution, we expound the concept of person that A. J. Ayer developed in
The Concept of a Person (1963). The goal of this exposition is twofold: on the one hand, we
pretend to show one aspect of Ayer’s philosophy that is not as popular as others of his;

the contemporary debate about the nature of persons.
Keywords: Personal identity, body, mind, philosophy of mind, analytic philosophy.
Introducción
        
británico más popular del siglo XX después de Russell,
2
se ganó un lugar
en la historia de las ideas a partir de la publicación de Language, Truth, and
Logic,
3
cuando contaba con sólo 24 años. En esa obra expuso las principales
1
ORCID
2
 J., A. J. Ayer, London: Routledge, 1985.
3
, A. J., Language, Truth, and Logic, London: Gollancz, 1936.


Metafísica y persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
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tesis del positivismo lógico, lo cual no sólo le permitió ser considerado como
el representante británico del movimiento vienés, sino que lo posicionó
como el enfant terrible
4
de las doctrinas metafísicas de sesgo irracionalista, ide-
Belle Époque y la Pax Britannica.
Ayer, pues, siguió la ruta empiricista pautada por Locke, Hume, Moore y
Russell, y en su carrera argumentó a favor y en contra de ciertas posiciones que
hoy nos resultan más que conocidas. Rechazó, por ejemplo, la idea del conoci-
miento sintético a priori y favoreció, por otro lado, una visión del conocimiento


ética, por poner otro ejemplo, apoyó el compatibilismo y el emotivismo.
No sorprende, por tanto, que cuando hablamos del pensamiento de Ayer
-
fía de la ciencia que giran alrededor de los supuestos del Círculo de Viena;
5
sin
embargo, como suele ocurrir con los representantes de un movimiento, aun-
que su fama precede a su obra, su obra es más interesante que su fama. Así,
por ejemplo, en The Concept of a Person and Other Essays,
6
una compilación de


expuesto en otros trabajos pero también desarrolló ideas novedosas, aunque
menos conocidas, como las que se incluyen en un ensayo que le da nombre a
su compilación: The Concept of a Person.
En este trabajo hacemos una exposición del concepto de persona que Ayer
desarrolló en tal ensayo con dos objetivos en mente, uno histórico y uno ar-

de Ayer que suele ser menos explorado que otros; y por otro lado, buscamos
recuperar un experimento mental que puede ser interesante para el debate
contemporáneo sobre la naturaleza de las personas.
1. El contexto del ensayo
-
tesiano para ubicar los modelos típicos que pretenden ofrecer una solución al
4
, E., A. J. “Ayer Dead in Britain at 78; Philosopher of Logical Positivism (1989, Junio 29)”.

philosopher-of-logical-positivism-914989.html
5
, A. J., Logical Positivism, Glencoe, Ill: Free Press, 1959.
6
, A. J., The Concept of a Person and Other Essays, London: Palgrave, 1963.
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Las personas de Ayer
problema mente-cuerpo. En el eje horizontal podemos colocar, en extremos
opuestos, los modelos pluralistas y los monistas; y en el eje vertical podemos
situar, también en extremos opuestos, los modelos materialistas y los no ma-
terialistas. Así, por ejemplo, en el primer cuadrante de este plano podríamos
-
tas, mientras que, en el tercer cuadrante, por ejemplo, podríamos localizar
modelos que argumentan a favor de dualismos sustancialistas.
Ayer nota, en este contexto, que los modelos típicos que se ubican en estas
áreas usan un concepto de persona secundario o derivado en el sentido de

conceptuales más básicos, a saber, mente y cuerpo. Por ejemplo, los dualis-
mos sustanciales à la Descartes son modelos de este tipo y además sostienen
que estos ítems son de naturaleza distinta; y, por otro lado, en contra de esta
clase de dualismos, los monismos, con sus variantes mentalistas (Berkeley
o Hume), materialistas (Hobbes) o neutrales (James o Russell), también son
posiciones que asumen un concepto de persona secundario.
Sin embargo, como bien apunta Ayer, estos modelos no pueden ser for-
malmente correctos. En efecto, los dualismos sustanciales no pueden serlo

que del hecho de que lo mental y lo corporal sean lógicamente distintos no
se sigue que sean sustancialmente diferentes. Y, además, este tipo de mode-
-
tes para resolver problemas cruciales con la noción de identidad personal:
¿Puede haber más de una mente en un cuerpo? ¿Puede una mente habitar
en más de un cuerpo al mismo tiempo o en tiempos diferentes? ¿La relación
entre mente y cuerpo es biyectiva? Y si lo es, ¿cómo es que esto ocurre?
-
teriores, tampoco están exentos de problemas. Por ejemplo, Ayer argumenta que
los monismos mentalistas tipo Hume no pueden ser explicativos en la medida en
que postulan una identidad personal en términos de una serie de percepciones,

serie. Y aunque el monismo materialista le parece más competente en la medida

tipo de monismo es problemático también porque nos conmina a considerar a las
personas como “si estuvieran anestesiadas,” en el sentido de Ogden y Richards.
7
Así las cosas, parece que los modelos típicos que habitan el plano con-

7
C.K. y I.A., The Meaning of Meaning, London: Kegan Paul, 1930, 22ss.
Metafísica y persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
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son las personas; sin embargo, Ayer nota algo interesante: que todos estos
modelos tienen en común un concepto de persona secundario o derivado.



estos se combinan. En este punto, Ayer nos recuerda que Strawson
ya había
notado lo mismo y que, sobre todo, ya había disputado la tesis de que el con-
cepto de persona es derivado;
8
sin embargo, aunque Ayer está de acuerdo con
Strawson en que este tipo de modelos son incorrectos, como veremos, no está
del todo de acuerdo con su solución: este es el punto de quiebre entre Ayer y
Strawson en lo que toca al concepto de persona.
2. El argumento de Strawson
Para Strawson, a grandes rasgos, la entidad a la cual atribuimos propie-
dades mentales es literalmente idéntica con aquella a la cual atribuimos pro-
piedades físicas. Y si preguntamos cuál es esa entidad, la única respuesta
correcta parece ser la siguiente: la persona. Así, persona resultaría ser un
concepto primitivo, mientras que lo mental y lo corporal serían aspectos de-
rivados o secundarios, pero no al revés, como los modelos típícos sugieren.
9

generales, como sigue:
1. La adscripción de estados mentales, como conciencia y experiencias,
que hacemos con nosotros mismos tiene que ser la misma que hacemos
cuando adscribimos conciencia y experiencias a otras y otros.
2. Cuando adscribimos conciencia y experiencias a otras y otros no asig-
namos tales conciencia y experiencias a mentes puras, ni a colecciones
de experiencias ni a “cuerpos anestesiados.”
3. Luego, cuando adscribimos conciencia y experiencias a nosotros mis-
mos no lo hacemos a una mente pura, ni a una colección de experien-
cias ni a un “cuerpo anestesiado”.
Así pues, para Strawson es necesario que la adscripción de estados mental-
es que hacemos con nosotros sea la misma que hacemos cuando adscribimos
8
, P. F., Individuals: An Essay in Descriptive Metaphysics, London: Methuen, 1959.
9
Para una presentación más detallada de la posición de Strawson, ver 
L., “Las personas como particulares básicos en la metafísica descriptiva de Strawson”, en
Metafísica y persona, núm. 12, 2017, pp. 11-36.
149
Las personas de Ayer
conciencia y experiencias a otras y otros; pero cuando adscribimos conciencia
y experiencias a otras y otros no asignamos tales conciencia y experiencias a
mentes puras (contra dualismos sustanciales á la Descartes o monismos men-
tales á la Berkeley), ni a colecciones de experiencias (contra monismos mental-
es á la Hume), ni a “cuerpos anestesiados” (contra monismos materialistas á la
Hobbes), por la sencilla razón de que en el mundo no encontramos mentes pu-
ras, ni colecciones de experiencias ni “cuerpos anestesiados”. Pero entonces, si
no podemos hacer esto con otras y con otros, por la premisa 1 del argumento,
tampoco podríamos hacerlo con nosotros mismos.
Este argumento, en nuestra opinión, es brillante. No es sólo una pieza
analítica de desmontaje metafísico, es también un argumento que muestra
con claridad que las razones que podríamos tener para suponer que otra per-
sona, uno de nuestros progenitores, por ejemplo, no es una persona bona de,
serían razones para dudar de que nosotros mismos somos personas, lo cual,
en opinión de Strawson, sería el resultado de usar un concepto lógicamente
inadecuado de persona. Y esto, a su vez, tiene como consecuencia, entre otras
cosas, que, si los criterios que usamos para adscribir conciencia y experiencias
a otras y otros tienen que ser lógicamente adecuados, no debería existir un
problema genuino sobre la existencia de otras mentes, pues las experiencias

En este punto uno podría pensar que esta argumentación resulta en la
determinación de que el cuerpo sería el único sujeto de conciencia, pero
Strawson tampoco acepta esta conclusión. Para lograr esto discute la teoría
de que no somos dueños de nosotros mismos (no-ownership of the self). Esta es

decir que las experiencias tienen un dueño es cuando dependen causalmente
del estado de un cuerpo particular. Sin embargo, el problema con esta teoría,
según Strawson, es que es incoherente.
La proposición principal de esta teoría es que las experiencias de una per-
sona dependen de un estado de su cuerpo y se supone que esta proposición


nuestras? Si la respuesta es que son sólo esas experiencias las que causal-
mente dependen de nuestros cuerpos, entonces la proposición de que todas
nuestras experiencias son causalmente dependientes de nuestro cuerpo sería
analítica: como decir que las experiencias que son causalmente dependientes
del estado de este cuerpo son causalmente dependientes del estado de este
cuerpo. Pero lo que requiere esta teoría es que esta proposición sea contin-
gente, no analítica, pues la relación del cuerpo con sus experiencias no tiene
que ser necesaria.
Metafísica y persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
150

las experiencias de una persona más que a través de su cuerpo. Uno podría
pensar, por tanto, que el argumento de Strawson aplica también a toda forma

pueden decir que la proposición en cuestión es contingente porque un cuer-
-


epifenomenismo pueden tener problemas, por lo menos no son necesaria-
mente incoherentes.
3. El argumento de Ayer
El argumento de Strawson, así, es genial y terrible para los modelos tí-
picos que pretenden explicar la relación mente-cuerpo. El argumento de
Ayer, por otro lado, ilustra que, si bien podríamos estar de acuerdo con
la tesis de Strawson, todavía hay un espacio para el escepticismo sobre la
existencia de otras mentes.
10
Para lograr esto es preciso introducir una aclaración previa. En general,

nosotros mismos como lo hacemos con otras y otros, y al hacer esto lo hace-
mos a través de sus cuerpos o sus conductas (porque no lo hacemos a través
de mentes puras ni a través de series de experiencias), entonces, cuando ha-
blamos de nuestra conciencia y nuestras experiencias tenemos que hablar de
nuestros cuerpos y nuestras conductas también. Esta pequeña aclaración le
permite a Ayer introducir una distinción con la que tratará de mostrar que la
conclusión de Strawson (que la persona es un concepto primitivo) puede ser
verdadera, pero no necesariamente por las razones que él propone. Con esto,
Ayer espera mantener las ventajas explicativas de la tesis de que el concepto
de persona es primitivo, pero también espera cancelar la inferencia de que no
existe un problema legítimo sobre la existencia de otras mentes.
Ayer está de acuerdo con la idea de que un concepto como el de persona
debe ser de tal naturaleza que sea aplicable de manera general a cualquier in-
dividuo, es decir, que debe ser lógicamente adecuado en el sentido de Straw-
son. Luego, Ayer acepta que no podemos pensarnos a nosotros mismos como
satisfaciendo las condiciones de una persona a menos que admitamos la po-
10
The Journal of Philosophy, vol.
62, núm. 5, 1965, pp. 111-128.
151
Las personas de Ayer
sibilidad de que otras entidades las pueden satisfacer. Pero Ayer considera
que lo único que esto logra es excluir una posición solipsista, a saber, una
posición que sostiene que lo único que tiene sentido es adscribir conciencia y
experiencias a nosotros mismos. Pero una cosa es excluir el solipsismo y otra,
muy distinta, es mostrar que existen otras mentes: una prueba de que existen
otras mentes implicaría, directamente, una refutación del solipsismo; pero un
rechazo del solipsismo no necesariamente es una prueba de que existen otras

el rechazo de una hipótesis nula, e ilustra que no hay incompatibilidad o ten-
sión alguna en asumir un escepticismo con respecto a la creencia de que es po-
sible no saber si cierta adscripción de conciencia y experiencias no es legítima.
-
dos al adscribir estados mentales como conciencia y experiencias a otras y
otros, ya porque no existieran tales individuos o no los conociéramos, no ne-
cesariamente implicaría la imposibilidad de adscribir estados mentales a no-
sotros mismos. En otras palabras, el argumento de Ayer sostiene, a grandes
rasgos, que la premisa 1 del argumento de Strawson no necesariamente es
verdadera: para lograr esto Ayer propone el siguiente experimento mental.
Imaginemos a un niño que, por razones que no es necesario discutir ahora,
no ha mantenido contacto con seres humanos durante sus años formativos.
11
Supongamos, además, que ha sido alimentado por ciertos mecanismos y ha
sido cuidado por unos autómatas con apariencia corporal humana que han sido
construidos para responder de ciertas formas conocidas: por ejemplo, lloran
cuando el niño los golpea, pueden mover su cabeza para responder sus pre-
guntas, etc. Y para que el niño aprenda a usar su lenguaje, depende de un
sintetizador de voz que lo toma en cuenta a través de unas bocinas cuidado-
samente acomodadas. Dicha voz le enseña los nombres de los muebles y los
objetos que llenan en el cuarto, le enseña cómo usar el idioma, le enseña su
propio nombre, el uso de pronombres y demostrativos, y el uso de palabras
para describir sus estados mentales. Y de la misma manera en la que las niñas
y los niños aprenden normalmente, este niño aprende a decir cuándo tiene
hambre o cuándo está satisfecho, cuándo está feliz o cuándo siente dolor.
Adicionalmente, es asistido para aprender a distinguir lo que recuerda de lo
que imagina o lo que recuerda de lo que sueña, etc.
Parte del método por el cual este niño aprende todas estas cosas es por la
similaridad entre él y los autómatas: la voz habla de ellos como si tuvieran
estados mentales y el niño descubre que la atribución de estados mentales a
11
Ayer es consciente de que tal grado de aislamiento no ha sido logrado por alguien que haya
adquirido uso del lenguaje y de que un experimento real de esta naturaleza pecaría de inmor-
alidad, pero le parece que, en principio, las condiciones de este experimento son plausibles.
Metafísica y persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
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los autómatas y no a los otros objetos que llenan el cuarto corresponde a las
similitudes y diferencias en sus conductas. De esta manera el niño apren-
de a aplicar el concepto de persona de manera lógicamente adecuada, en el
sentido de Strawson, y así logra satisfacer la condición de que está listo para
aplicar el concepto de persona a otras y a otros seres. Sin embargo, a pesar de
todo esto, no parece claro que los autómatas tengan estados mentales. Luego,
el niño está (honestamente) equivocado al adscribir estados mentales como
conciencia y experiencias a los autómatas, pero esto no necesariamente impli-
ca que sea imposible adscribirse estados mentales a sí mismo.
Este experimento mental, como el argumento de Strawson, también es bri-
llante. Muestra no sólo que es posible adscribirnos conciencia y experiencias
a nosotros mismos mientras estamos equivocados al adscribir conciencia y
experiencias a otras y otros; también muestra que los criterios que se toman
como lógicamente adecuados para adscribir conciencia y experiencias a otras
y otros determinan únicamente la corrección de la locución de lo que en tales
o cuales circunstancias se tiene que decir, pero de esto no se sigue que lo que
se dice es verdad. Y, por tanto, si el argumento de Ayer es correcto, el argu-
mento de Strawson puede ser brillante pero no puede ser sólido.
Como Strawson sostiene que es una condición necesaria que la adscrip-
ción de estados mentales que hacemos con nosotros sea la misma que ha-


argumento de analogía sería circular. Sin embargo, el argumento de Ayer
muestra que podemos saber de nuestros estados mentales sin saber o sin
poder saber que otras y otros los tienen, por lo que el argumento de Straw-
son no necesariamente evita el problema de la existencia de otras men-
tes. De esto Ayer concluye que la premisa 1 del argumento de Strawson
debería ser más fuerte: que debería añadir que al adscribir conciencia y
experiencias a otras y otros tenemos que excluir la posibilidad de que este-
mos equivocados al hacer tal adscripción. Por supuesto, Ayer no cree que
estemos invariablemente equivocados, pero lo que su experimento mental
muestra es que, en principio, es posible estar equivocados.

(coherente) y la importancia del cuerpo. Así si, de acuerdo con la tesis del

y su posición espacio-temporal y, de acuerdo con el argumento de Strawson,
la entidad a la que atribuimos estados mentales como conciencia y experien-
cias es una persona, entonces los estados mentales, conciencia y experiencias
que atribuimos a una persona tienen que mantener un nexo causal, aunque
contingente, con un cuerpo. En consecuencia, los estados mentales de una
persona deberían ser considerados como los estados mentales de la persona
153
Las personas de Ayer
que tiene tal o cual cuerpo. Dicho en términos simples y ambiguos, las per-

las personas no son objetos materiales), y estos cuerpos son los que permiten
nexos causales de conciencia y experiencias (pero estas no son las personas
porque las personas no son inmateriales), y estas, a su vez, son conciencia y
experiencias de la persona que es tal o cual cuerpo.
Conclusiones
En este trabajo hemos expuesto, de manera general, el concepto de per-
sona que Ayer desarrolló en The Concept of a Person. Hemos hecho esto con
dos objetivos primarios en mente, uno histórico y otro argumentativo. Así,
por un lado, creemos que esta exposición ayuda a mostrar un aspecto de la

-

-
-
rrollados por Ryle.
12
En particular, la posición de Ayer, como la de Strawson, es crítica de los

Los argumentos típicos de analogía sostienen, grosso modo, que si nosotros,
al hacer introspección, notamos que tenemos estados mentales y, al observar
al exterior, notamos que otras y otros se parecen a nosotros, entonces esas
otras y esos otros, probablemente, también tienen estados mentales. Tanto
Strawson como Ayer critican este tipo de argumentos porque, por su natu-
raleza inductiva o analógica, o bien son circulares o bien no pueden evadir el
problema de la existencia de otras mentes. Frente a este tipo de argumentos
Strawson propuso una suerte de giro copernicano: que si adscribimos es-
tados mentales a otras y otros, y estos se parecen a nosotros, entonces no-
sotros tenemos estados mentales también. La aportación de Ayer en este
contexto consiste en reconsiderar la importancia del cuerpo al momento de
hacer este giro.
Por otro lado, creemos que esta exposición es interesante desde un punto
de vista argumentativo porque nos permite recuperar un experimento mental
que no suele ser tomado en cuenta en la literatura usual sobre experimentos
12
, G., The Concept of Mind, UK: University of Chicago Press, 1949.
Metafísica y persona. Filosofía, conocimiento y vida
Año 12, Núm. 24, Julio-Diciembre, 2020, ISSN: 2007-9699
154
mentales
13
y que, como ocurre con otras herramientas argumentativas de este

para el debate sobre la naturaleza de las personas, ya que un proceso de inter-
-
siderar como entradas del experimento, por ejemplo, términos estimulantes
que están en tendencia, como género o raza,
14
por poner un par de casos.
Bibliografía
, Roy A. Thought Experiments, Oxford: Oxford University Press, 1998.
The Pig that Wants to be Eaten: And Ninety-nine Other Thought Ex-
periments, Granta Books, 2005.
13
, Roy A. Thought Experiments, Oxford: Oxford University Press, 1998. Baggini, J., The
Pig that Wants to be Eaten: And Ninety-nine Other Thought Experiments, Granta Books, 2005.
14
. “Philosopher’s Article On Transracialism Sparks Controversy (Updated with
Response from Author)”. Daily Nous
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Normas editoriales
Presentación de originales
• Los textos, originales e inéditos, deberán ser relativos a los temas que
sugieren el título y subtítulo de la revista y que se explicitan en la Informa-
ción general (Cobertura temática). Para optar a su publicación es preceptivo
atenerse a las siguientes normas:
1. La extensión máxima, incluidos los espacios, será de 70.000 caracteres
para los Artículos y de 45.000 para las Notas. Esta norma general es suscep-
tible de excepciones, cuando se trate de trabajos cuya unidad temática lo re-
quiera. Asimismo, los trabajos que, por el mismo motivo, excedan el doble de
la extensión aquí indicada, podrán ser publicados en dos números sucesivos.
2. El Título de los trabajos ha de constar en el idioma original y en inglés.
Los artículos irán precedidos de un resumen, entre 500 y 1000 caracteres,
seguido de 5 a 7 palabras clave (o expresiones muy breves); uno y otras —el
resumen y las palabras o expresiones clave—, también en los dos idiomas.
3. Los trabajos se redactarán en formato Word (.doc o .docx), con las si-
guientes características:
Tipo de letra: Palatino Linotype
Tamaño de letra: 11
Márgenes: 3 cm laterales y 2.5 superior e inferior
Espacio interlineal: Sencillo
4. Las citas y referencias deberán redactarse en el orden y con el formato
siguientes: (s) e inicial(es) de nombre(s), título de la obra o “artículo”,
revista y volumen (si es el caso), ciudad de publicación, editorial, año y pági-

, J., Metafísica de la persona, Barcelona: Balmes, 2008, p. 159.
, “Autoconciencia y ser en Santo Tomás de Aquino”, en
Revista Española de Filosofía Medieval, 
J.-P., L’être et le néant, Paris: Gallimard, 1976, pp. 11-30.
Tras la primera cita de una obra, en las siguientes podrán utilizarse (no es
preceptivo) las abreviaturas comunes en los trabajos de investigación.
Cuando se trate de autores clásicos, las obras se citarán según las normas
y costumbres habituales entre los especialistas.


• Normas para el envío de originales:
Para someter el original al procedimiento de arbitraje de la revista, se envia-
rá un documento en Word, con el trabajo correspondiente, además de propor-

1. Con objeto de preservar el carácter anónimo de las colaboraciones y
posibilitar el arbitraje ciego, los trabajos se enviarán a través del Sitio Web
del OJS (Open Journal System) de Metafísica y Persona:


Además del texto completo, con las notas correspondientes a pie de página,

Para que el texto pueda someterse al arbitraje ciego, según se describe en
el Procedimiento de evaluación, no constará en él ni el nombre del autor ni

2. Al registrarse en la Web del OJS como autor, con objeto de enviar una
colaboración, será preciso rellenar un formulario, en el que se incluyen los da-

remitidos a la revista. Como se ha indicado, ninguno de esos datos personales

Procedimiento de evaluación
La selección de los artículos y notas para Metafísica y Persona se rige por el
siguiente sistema de evaluación.
1. Arbitraje. Todos los trabajos serán evaluados y dictaminados por dos
académicos del máximo nivel y especialistas en el tema sobre el que versa el
artículo o la nota. Los árbitros siempre serán ajenos al Consejo Directivo y al
Consejo de Redacción.
Se tratará de un arbitraje doble-ciego. Los artículos han de recibir dos dic-
támenes favorables. En el caso de las notas, un solo dictamen favorable hará
posible su publicación, y uno solo en contra podrá impedirla.
Con independencia de cuál sea el dictamen, las opiniones de los árbitros
y sus observaciones o sugerencias se comunicarán al autor a través del sitio
Web del OJS de la revista.
— En caso de que se considere publicable, pero el dictamen incluya su-
gerencias, el autor será libre de tomarlas o no en cuenta e incorporarlas al
trabajo, siempre dentro del plazo previsto.
— Si la publicación está condicionada a ciertas mejoras, la aceptación de-

propuesta de los dictaminadores.
— Cuando el dictamen rechace la publicación, el autor tiene plena libertad
para asumir las correcciones, elaborarlas, incorporarlas al texto y volver a
presentarlo para su publicación en un número posterior de Metafísica y Per-
sona, que en su momento se someterá, como cualquier otra publicación, a
nuevo arbitraje.
2. Autoría. Una vez editados sus escritos, los autores podrán utilizarlos y
Metafísica y
persona como el lugar en que inicialmente se publicaron.
3. Certicación y envío de ejemplares. Los autores cuyos trabajos sean pu-
blicados recibirán por correo postal dos ejemplares de la revista en que el


trabajo ha sido aceptado para su publicación por la revista y que será publi-
cado en su momento.
Suscripciones
La suscripción a la Revista es anual y comprende dos números. Existen
cuatro tipos de suscripción, cada una con sus propias características:
Suscripción a la versión digital.- Para recibir por correo electrónico nuestra
publicación, así como también las noticias relevantes sobre la Revista, es ne-
cesario enviar un correo electrónico a contacto@metyper.com, añadiendo los

Suscripción a la versión física.- La suscripción anual a la versión física
de la Revista tiene un costo de $62.00 USD, más gastos de envío. Para recibir-
-

institucional, correo electrónico y dirección completa a la que se enviarán
los ejemplares. Una vez recibida esta información, la Revista hará llegar al
interesado los datos necesarios para realizar el pago y este, una vez hecho
efectivo dicho pago, enviará una copia escaneada del recibo al mismo correo.
Intercambio de publicaciones.- Para solicitar el intercambio de publica-
ciones, es necesario enviar un correo electrónico con todos los datos de la

Adquisición de números individuales.- Para solicitar un número es-
pecífico en su versión física, contactar con la Revista en la dirección:
metafisicaypersona@upaep.mx.