Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga
RESEÑAS

La cultura escolar en la sociedad neoliberal

Pérez-Gómez, A. I. (1998), Morata
Ingrid Sverdlick*
Recibido: 30 de abril de 2022  Aceptado: 6 de junio de 2022  Publicado: 30 de septiembre de 2022
To cite this article: Sverdlick, I. (2022). La cultura escolar en la sociedad neoliberal [Book-Review]. Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga, 3(3), 262-265. http://dx.doi.org/10.24310/mgnmar.v3i3.14638
DOI: http://dx.doi.org/10.24310/mgnmar.v3i3.14638

*ORCID 0000-0002-6501-1064
Universidad Nacional Arturo Jauretche (Argentina). ingridsver@gmail.com
Memoria histórica y enseñanza de la Historia

Título: La cultura escolar en la sociedad
neoliberal

Autor: Pérez Gómez, A. I.
Páginas: 320
Editorial: Morata
ISBN: 84-7112-431-9
Año de publicación: 1998
País: España
Idioma: Español

UN ÁNGEL EN ARGENTINA

Añoranzas en el presente

Pasaron más de 30 años desde aquel día en que conocí a Ángel I. Pérez Gómez. Era diciembre de 1990 cuando llegué a Málaga buscando algún futuro, difícil de imaginar en una Argentina aún presionada por los resabios de la dictadura militar-cívico-eclesiástica que asoló el país entre 1976 y 1983 y que, en democracia, parecía seguir inevitablemente un camino hacia el desarrollo y consolidación de las políticas neoliberales iniciadas, sin duda, en la dictadura.

Recuerdo subir las escaleras del edificio de la Facultad de Ciencias de la Educación en el campus del Ejido y mirar los carteles con los nombres en las puertas de los despachos. No conocía a nadie allí, tampoco en la Ciudad. Preguntando y contando de dónde venía, alguien me recomendó hablar con Ángel, a quien encontré en una pequeña oficina rodeado de cajas y papeles, en plena mudanza hacia el nuevo edificio del campus de Teatinos en Málaga. Guardo en mi memoria la foto de ese momento y una brevísima charla que me incomodó y que me desafió a poner en debate la mochila académica que traía conmigo. Desde ese día, mis conversaciones con Ángel, acontecidas en clase, en conferencias, a través de sus escritos, por correo postal, mail y personalmente en algún café de Málaga o Buenos Aires han sido puertas que se abrieron, pensamientos que florecieron, reflexiones que han ido, vuelto y volado.

Me gustaría hacer esta reseña-homenaje en la misma clave de nuestras conversaciones. Quisiera estar hablando con él sobre la vigencia y actualidad de su libro “La cultura escolar en la sociedad neoliberal”, publicado en 1998 por Morata-Madrid, en un tiempo donde el neoliberalismo está tan consolidado que debemos preocuparnos actualmente por el avance de una derecha que está cada vez más a la derecha, donde acontecen guerras salvajes con miles de muertes y poblaciones desplazadas, al servicio de los intereses de las grandes potencias y de las miserias de los poderes económicos y financieros (Guerras más o menos publicitadas: Etiopía, Siria, Afganistán, Yemén, Israel-Palestina, Ucrania-Rusia, etc.), en este tiempo, en el cual las desigualdades sociales se han ido profundizando en el interior de los países y también en el mapa político mundial. Me gustaría conversar con Ángel en este contexto monopólico de información caracterizado por las noticias falsas, engañosas (fake news), que intencional y abiertamente juegan en el concierto político marcando donde se ubica “el bien” y donde “el mal” y en esta actualidad supuestamente pos pandémica que nos tiene desconcertadas y desconcertados luego del COVID19, o como me imagino que podría decir Ángel, una actualidad que nos tiene colocadas y colocados en un estado de perplejidad.

Me gustaría mucho dialogar con Ángel, quien con certeza está pensando todas estas cosas.

Añoranzas en el pasado

Aunque se podría decir que el neoliberalismo se fue instalando en Argentina y en América Latina con las dictaduras que acontecieron en la región durante las décadas del 60 y 70, fue en los años 90 que Argentina asumió y aplicó de una manera extendida y abierta las políticas neoliberales en todos los sectores de la vida económica y social. En el campo educativo, se promovió una reforma estructural y normativa de gran alcance que se materializó con la sanción de la Ley Federal de Educación en 1993. A partir de allí, se pusieron en marcha una gran cantidad de dispositivos de formación y capacitación docente, tomando el modelo de la experiencia española con la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) que curiosa y paradójicamente se encontraba en proceso de extinción, luego de aprobarse en 1990 la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Quienes estaban en esos primeros años de la década dirigiendo las políticas educativas, se ubicaban en el sector identificado con el progresismo, pero, de una manera muy contradictoria, encontraron en los enfoques tecnocráticos y neoliberales, argumentaciones para avanzar con una reforma que suponían ampliaría las posibilidades educativas de los sectores más vulnerables. Obviamente que esto no pasó y la reforma dejó un sistema educativo desarticulado, fragmentado, que costó mucho tiempo reorganizar y cuyas secuelas persisten hasta la actualidad.

En un contexto convulsionado y de grandes discusiones político-pedagógicas, Ángel fue un referente para las posturas críticas al neoliberalismo en educación y tuvo una gran repercusión en los debates que se dieron en Argentina durante la década del 90. Interpeló, sin duda, a los posicionamientos tecnocráticos edulcorados con teorías que apelaba a autoras y autores críticos. Las políticas neoliberales se valieron de una operatoria que consistió en simplificar y “neutralizar” los análisis sociales y educativos, igualándolos por sus “finalidades” (por ejemplo, el derecho a la educación, la calidad educativa, la reducción de la desigualdad, etc.) como si estas últimas tuvieran el mismo sentido universal, sin importar sus marcos analíticos y políticos. Lo que se buscaba, y aún se busca desde esa ideología, es despojar a los debates educativos y al quehacer educativo, de su carácter político, pretendiendo (y logrando) trasladar el eje de las discusiones al campo de lo procedimental e instrumental. Ángel puso su foco en mostrar las exigencias que el modelo neoliberal de la sociedad postmoderna le estaba planteando al sistema educativo en general y a la escuela en particular y propuso discutir desde una complejidad analítica que integrara la lectura sobre la cultura crítica, la cultura social, la institucional, experiencial y académica.

La primera vez que lo escuché hablar de la escuela como una encrucijada de culturas, fue cuando lo invité a visitar una escuela primaria en noviembre de 1998. Su libro “La cultura escolar en la sociedad neoliberal” aún no había llegado a la Argentina y él generosamente dio una charla a las maestras y al personal de la escuela. Tanto en esta ocasión, como unos años más tarde en la feria internacional del libro en Buenos Aires, con un auditorio colmado con más de 1000 docentes lo escuché disertar sobre la escuela, componiendo un análisis desde diferentes registros, con el mismo estilo narrativo que se lee en su libro. En ambos escenarios me maravilló su capacidad para expresar de forma inteligible y clara una gran cantidad de conceptos densos y experiencias cercanas a las vivencias del auditorio. Ángel podía estar con el personal de una escuela, o frente a esa cantidad de gente y se lo veía calmo, con un aplomo que me parecía sorprendente.

Al final de la década, las argentinas y los argentinos tuvimos alguna esperanza de cambiar el rumbo político, lo que no aconteció sino hasta el año 2003. Las voces críticas en educación fueron creciendo y consolidándose, tanto como las luchas sociales y sindicales, generando un campo fértil para lograr torcer el rumbo del neoliberalismo, en sintonía con lo que estaría aconteciendo en varios países de América Latina como, por ejemplo, con Chávez en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Lugo en Paraguay y Correa en Ecuador. Luego de esa década progresista, la región volvió a sumirse en un neoliberalismo salvaje, en parte gracias al aparato desarrollado a las fake news y en la actualidad asistimos a un intento tibio de recuperar el camino de la justicia social, que ojalá empiece en algún momento a tomar calor para resistir los embates de las alianzas corporativas hegemónicas.

Un libro vigente

“La cultura escolar en la sociedad neoliberal” es un texto de gran actualidad, aun cuando hayan pasado 22 años desde su publicación. De hecho, algunas referencias contextuales de la época, como por ejemplo lo que se atribuye a la televisión, han cambiado de objeto, pero no de funcionalidad. Al respecto analiza el poder de socialización que han adquirido los medios de comunicación de masas y su influjo en la vida pública, social y en el desarrollo individual. Hoy podríamos desarrollar en extenso cómo las redes y las fake news han potenciado el poder de influencia en la opinión pública. El libro tiene gran densidad teórica, con reflexiones filosóficas, epistemológicas, históricas, antropológicas, psicológicas y pedagógicas. En cada capítulo desmenuza las ideas que quiere poner en discusión para luego hacer un análisis crítico y propositivo ubicado ideológicamente en contra de un mundo cada vez más desigual, cada vez más mercantil, cada vez más injusto.

El neoliberalismo sigue vigente y con herramientas cada vez más potentes de sometimiento. La mercantilización de la vida también. Por ello, los desafíos que plantea Ángel en relación con la escuela y la docencia, vale la pena tenerlos presentes en nuestro pensamiento y acción.

Me gustaría terminar esta reseña-homenaje diciendo que Ángel I. Pérez Gómez es mi maestro. En algún momento pensé empezar diciendo que él “fue” mi maestro, pero a medida que iba pensándolo en esta escritura, advertí que esa atribución es atemporal, porque Ángel está presente en mis ideas.


Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga