Sánchez Noriega, José Luis (ed.). (2017). Trayectorias, ciclos y miradas del cine español (1982-1998). Barcelona: Editorial Laertes, 512 pp. Reseña de Luis Deltell.

 

Uno de los ensayos claves sobre el cine español fue escrito por un Director General de Cinematografía de la etapa franquista y solo tiene un centenar de palabras, de hecho, José María García Escudero tituló así su texto: El cine español en cien palabras. El trabajo que presenta el profesor José Luis Sánchez Noriega, tiene muchísimas más y sobrepasa las quinientas de páginas y, sin embargo, resulta certero y pertinente. El texto nace de una investigación académica I+D+i financiada por el Ministerio, es decir, tiene el máximo respaldo científico español. Han colaborado en su desarrollo profesores e historiadores de diversas universidades de Europa.

Este proyecto se plantaba como un análisis de la industria cinematográfica durante la primera etapa de gobiernos socialistas tras la Transición. Su ámbito de estudio sería, lógicamente, del 1982 al 1996. Es aquí donde encontramos el primer acierto del trabajo, al configurar el libro final, los autores optaron por modificar un poco las fechas y comenzar en el 1982, con la victoria aplastante del PSOE en las elecciones, pero concluir dos años después de la llegada al poder de José María Aznar. El motivo es que el cierre de la influencia del período socialista no concluye automáticamente en el 1996 sino que se mantiene en las películas que se rodaron en el 1997 y se estrenaron un año más tarde. El cambio de fechas es significativo e importante.

 

El siguiente acierto del libro es su planteamiento. Por un lado, se trata de un resumen de investigación con capítulos que abordan los temas principales de la Transición, la política, la industria cinematográfica y la producción y, por otro lado, un bloque central que se constituye con el análisis independiente de 135 películas. Es imposible no encontrar una referencia a un libro clásico de la historiografía, el coordinado por Julio Pérez Perucha Flor en sombra, Antología crítica del cine español 1906-1995 en el cual se dibujaba un esquema similar. El texto de Sánchez Noriega complementa, al tratar un período más breve, el trabajo citado.

Uno de los capítulos más interesantes del texto es el dedicado a la política y el cine, firmado por Ernesto Pérez Morán y Juan Antonio Pérez Millán. Pocas filmografías nacionales han tenido una dependencia tan grande a los avatares políticos como la española. Así, períodos enteros de nuestro cine se conocen con el nombre de un estadista o de un Director General –como sería los dos períodos del citado García Escudero-. En la etapa socialista se sucedieron en el Ministerio, en la dirección de Televisión Española y en la Dirección General de ICAA personas claves que modificaron el modo de entender la producción cinematográfica. Pilar Miró, Jorge Semprún, Fernando Méndez Leite, Juan Miguel Lamet… todos ellos trastocaron el sistema de la industria y la manera de filmación.

El primer cambio radical, promovido por Pilar Miró, era la reducción drástica en la producción. Así en estos años se pasó de una producción anual de 187 films en 1981 a 59 en 1985, aunque luego se estabilizara en torno a los ochenta títulos. Este recorte de más de un tercio de la realización de largometrajes fue un duro golpe para las empresas pequeñas y nefasto para las compañías dedicadas o especializadas en subgéneros, como las películas pesudoeróticas y de fanta-terror. En el texto los autores muestran como esta pérdida de producción se hizo con la intención de aumentar la calidad de las cintas que se estrenaban y, con ello, lograr un cine de mayor calidad. Algo que parecía certificarse en la presencia de más cineastas españoles en festivales internacionales de primer orden.

 

Sin embargo, como bien describe el autor principal, José Luis Sánchez Noriega hay un dato más preocupante que el descenso de realización de películas y es el abandono de los espectadores españoles hacia el cine de su país. La cuota de pantalla desciende en esos años del 23% que se tuvo en 1982 hasta el 7% en 1994 y parece encallarse en un bajísimo 10%. Sin duda, se trata de una verdadera crisis de identidad. De cada diez películas que se proyectan solo una era española. Es aquí donde nace uno de los grandes problemas del cine español.

Un aspecto interesante y en nada menor es la presencia de una forma significativas, o al menos más significativa que en otras épocas, de mujeres en la industria cinematográfica. Sin duda la autoría de Virginia Guarinos, especialista en género y cultura audiovisual, ha ayudado a revelar la gran importancia que tuvieron las mujeres en este período. Primero Pilar Miró como política y directora de Televisión española, y después un número importante, aunque aún escaso, de mujeres cineastas: Josefina Molina, Ana Díez, la propia Pilar Miró, Iciar Bolláin, Ana Belén…

Si bien la etapa socialista tuvo aspectos difíciles en su relación con el cine, muy especialmente, la pérdida de la cuota de pantalla, sí logró un enorme éxito con la aparición de nuevos directores que plantearon una estética distinta. Así a finales de los ochenta y durante toda la década de los noventa se sucedieron el estreno de óperas primas de un enorme valor. En esos años surgieron los directores Isabel Coixet y Iciar Bollaín y los primeros largometrajes de Julio Medem, Fernando León de Aranoa y Alejandro Amenábar, entre otros muchos. La apuesta que se hacía desde la institución para buscar nuevas miradas dio fruto en más de una docena de grandes autores.

Aunque el ensayo de García Escudero tuviera solo cien palabras, el texto coordinado por José Luis Sánchez Noriega parece justo en su volumen. Sin duda, las quinientas páginas de este libro serán un excelente material de consulta para futuras investigaciones sobre la industria y la cultura fílmica de ese período o, sencillamente, para los lectores que sientan atracción por la evolución del cine español.