Integridad Académica en estudiantes universitarios en países hispanohablantes: Una Revisión Sistemática desde 2019 a 2024

Academic Integrity in Spanish-Speaking College Students: A Systematic Review from 2019 to 2024

Zoe Tartaglia1 y Jazmín Cevasco12

1Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires
2Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina)

RESUMEN
El estudio de la integridad académica ha cobrado especial relevancia desde la propagación de la educación digital, a partir de la pandemia por COVID-19. Las investigaciones han tendido a evaluar a estudiantes de habla inglesa, pero no a los de habla hispana. Considerando esta brecha, el objetivo de esta revisión sistemática es examinar prácticas de deshonestidad académica, sus causas, el perfil del alumno deshonesto y el rol de las nuevas tecnologías en estudiantes hispanohablantes. Se realizó una búsqueda en ScienceDirect, ERIC y Mendeley, y se seleccionaron 10 artículos. Se elaboró un análisis descriptivo de frecuencia, y uno cualitativo. Se observó que, si bien los estudiantes tienen conocimiento de la integridad académica y normas APA, tienden a infringirlas. La principal infracción suele ser el plagio. La práctica de colusión no se identifica como fraude. Las causas incluyen presiones socioculturales y desorganización personal. Los estudiantes que plagian tienden a procrastinar. Las mujeres suelen rechazar la deshonestidad, aunque no de forma significativa. El ciberplagio parece ser el mayor exponente de las nuevas tecnologías. ChatGPT genera preocupación en estudiantes y profesores, dados sus riesgos para la integridad académica. En consecuencia, resulta importante que los entornos virtuales de aprendizaje implementen valores éticos claros.

Palabras Clave: integridad académica, estudiantes hispanohablantes, plagio, nuevas tecnologías

ABSTRACT
The study of academic integrity has become especially relevant after the increase of digital education, accelerated by the COVID-19 pandemic. Prior studies have tended to focus on English-speaking students, but not on Spanish-speaking students. Considering this gap, the aim of this systematic review is to analyze practices of academic dishonesty, their causes, the profile of students who get involved in these practices, and the role of new technologies in these practices in Spanish-speaking students. We conducted a search in ScienceDirect, ERIC and Mendeley, and selected 10 papers. We conducted descriptive frequency and qualitative analysis. We observed that, even though students are aware of academic integrity practices and APA guidelines, they tend to transgress them. The most common practice is plagiarism. Collusion tends to not be identified as academic dishonesty. The causes includes social pressures and lack of organizational skills. In turn, students who plagiarize tend to procrastinate. Women tend to be against academic dishonesty, but not significantly. Cyber plagiarism appears to be one of the main practices of academic dishonesty in relation to new technologies. ChatGPT generates skepticism, given its risks for academic integrity. In consequence, it is important that digital learning environments implement clear ethical codes.

Keywords: academic integrity, Spanish-speaking students, plagiarism, new technologies

 

Cómo citar: Tartaglia, Z. & Cevasco, J. (2025). Integridad Académica en estudiantes universitarios en países hispanohablantes: Una Revisión Sistemática desde 2019 a 2024. Escritos de Psicología – Psychological Writings, 18(2), 104-112. https://doi.org/10.24310/escpsi.18.2.2025.21442

Autor de correspondencia: Jazmín Cevasco, Ph.D., Instituto de Investigaciones, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Gral. Juan Lavalle 2353, Buenos Aires, Argentina (C1052AAA). E-mail: jazmincevasco@psi.uba.ar

Editado por:
Isabel Bernedo Muñoz. Universidad de Málaga. España

Revisado por:
Paulina Martínez Pinto. Universidad de Tarapacá. Chile
Maite Cereceda Martinez. Universidad Autónoma de Yucatán. México

 

INTRODUCCIÓN

La integridad académica, o ética académica, es un tema de suma relevancia para el ámbito educativo (De Maio & Dixon, 2022; Holden et al., 2021; Macfarlane et al., 2012; Sozon et al., 2025). En relación con el término ‘academic ethics’, ScienceDirect arroja 57,567 resultados solo para los últimos cinco años. Los estudios realizados con estudiantes de habla inglesa han observado un aumento preocupante de las prácticas de deshonestidad académica, y de insensibilización hacia las mismas (Hill et al., 2021; Holden et al., 2021). Entre ellos, McCabe (2015) observó que entre 65 y el 75 % de los estudiantes admitía haber incurrido en deshonestidad académica al menos una vez, y el 20% al menos cinco veces. Por otro lado, la deshonestidad electrónica ha ido en aumento desde la pandemia, dado que las nuevas tecnologías han facilitado la realización de prácticas de fraude (Newton & Essex, 2024; Novick et al., 2022). A su vez, el aumento ha sido relacionado con el lanzamiento de ChatGPT en 2022 (Currie, 2023). Éste se ha convertido en el principal foco de estudio de la mayoría de las investigaciones recientes sobre integridad académica en países de habla inglesa. A pesar de esto, este fenómeno no ha tendido a ser abordado en países de habla hispana.

Integridad académica

La integridad académica ha sido definida por el Centro Internacional para la Integridad Académica (ICAI) como un compromiso que se sobrepone incluso a la adversidad, a partir de valores como la honestidad, la confianza, la justicia, el respeto, la responsabilidad y el coraje (International Center for Academic Integrity, 2021). Su contraparte, la deshonestidad académica, acarrea serias consecuencias tanto para el estudiante como para la institución educativa. Entre ellas, el impacto a la reputación y confiabilidad de las instituciones, el deterioro del desarrollo moral del estudiante, y la falta de equidad con otros estudiantes (González, 2018). Por otro lado, involucra consecuencias para el futuro profesional. Es decir, se ha sugerido que los alumnos que incurren en actos poco éticos en el ámbito académico tienden a hacerlo, a su vez, en el ámbito laboral (Nonis & Swift, 2001).

La deshonestidad académica es un concepto muy amplio, pero la práctica más común y reconocida es el plagio (Awasthi, 2019). Se han propuesto diversas clasificaciones para esta práctica (a partir de cantidad de palabras, intencionalidad, forma de presentar la información, etc). Sin embargo, se suele considerar que incluye la utilización de palabras, ideas o trabajos de otros autores en un contexto donde se espera autoría original, o una utilización que da lugar a una ambigüedad acerca de la fuente (Awasthi, 2019). Esto puede darse de forma intencionada o no intencionada. Es decir, se ha observado que los estudiantes pueden utilizar en forma incorrecta las normas APA, o utilizar el ChatGPT (el cual puede no proporcionar citas, o proporcionar citas inexistentes, Currie; 2023), o desconocer el concepto de plagio (Awasthi, 2019).

Cabe destacar que el plagio no es el único tipo de fraude que cometen los estudiantes. Según la Universidad de Oregón (s.f.), la deshonestidad académica también involucra la falsificación de datos, grabación de clases no autorizada, uso no autorizado del material, múltiple presentación de un mismo trabajo (es decir, reenvío de un trabajo ya realizado para una nueva clase), manipulación (cambio información de un documento oficial, de un trabajo/examen anteriormente clasificado, de notas, etc.), engaño (en relación con cualquier información adicional que use el estudiante en la realización de un examen), o la asistencia a un compañero que cometa alguna de estas faltas (mayormente conocido como colusión). Entre los factores que se ha observado que causan estas conductas, se encuentran la falta de autocontrol, la actitud individualista (priorización de los beneficios individuales sobre las normas académicas), la facilidad para llevar a cabo la práctica, el acceso a internet, la falta de habilidades para la escritura, la mala gestión de tiempo y una baja autopercepción de capacidades personales (Awasthi, 2019).

El aumento en los casos de deshonestidad académica en los últimos años no se limita a los países anglosajones. Esta problemática se presenta, a su vez, en países de habla hispana (Martínez-Pinto et al., 2024). No obstante, existe una escasez de estudios sobre este tema en dichos países (particularmente en relación con el impacto de las nuevas tecnologías en las prácticas académicas). En especial, el uso indebido de herramientas como ChatGPT ha recibido poca atención.

Considerando esta brecha, el objetivo de esta revisión sistemática es relevar y analizar estudios acerca de la ética académica en países de habla hispana. A su vez, indagar acerca de la conexión entre esta problemática y la percepción y uso de nuevas tecnologías en estudiantes hispanos. Se espera que realizar este recorrido nos permita examinar cuáles son las principales prácticas de deshonestidad académica, sus causas y el perfil del alumno deshonesto. A su vez, identificar brechas en la investigación y sugerir futuras direcciones.

METODOLOGÍA

Definición de criterios de elegibilidad

A partir del objetivo propuesto, se desarrolló una revisión sistemática basada en los criterios PRISMA 2020 (Page et al., 2021). Los criterios de inclusión fueron: 1) investigaciones enfocadas en la integridad académica, 2) investigaciones originales, 3) investigaciones cuyas muestras involucraron estudiantes universitarios o sus producciones, 4) investigaciones realizadas en países de habla hispana, y 5) publicaciones realizadas entre los años 2019 y 2024. Los criterios de exclusión fueron: 1) artículos de revisión o metaanálisis, 2) publicaciones de opinión o análisis sobre el tema, 3) muestras compuestas mayoritariamente por profesores y/o investigadores, 4) investigaciones enfocadas exclusivamente en la integridad académica dentro del ámbito de la investigación académica. En caso de que algún artículo generara conflicto, los criterios fueron debatidos por los investigadores, y se decidió descartar los artículos que no los cumplieran de forma fidedigna.

Estrategia de búsqueda

La búsqueda de artículos se realizó en las bases de datos: ScienceDirect, ERIC y Mendeley. Los términos de búsqueda fueron “Integridad Académica” “Estudiantes universitarios”, y para la búsqueda en ERIC se utilizó: (“academic ethics” OR “academic integrity” IN “University students” “Spanish”). Se utilizaron filtros específicos para los años 2019-2024, para el tipo de artículo como “Research/Report article”, “Short communication”, “Journal”. En Eric, se contó con filtros de búsqueda por país, y se seleccionaron los que habían sido llevados a cabo en países de habla hispana (España, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador y México), y se utilizó un filtro para centrar la búsqueda en educación universitaria “Higher Education”. En el caso de Mendeley, se buscaron los términos de búsqueda “Integridad académica”. Luego, se procedió a hacer una revisión manual de los resultados, para seleccionar los que cumplieran con los criterios de inclusión y exclusión.

Una vez seleccionados los artículos a analizar, se procedió a la extracción de datos en relación con las variables de interés: fecha de publicación, país de origen, tipo de investigación. A su vez, en relación con las dimensiones de análisis: el enfoque de cada estudio en relación con las nuevas tecnologías, si hubo énfasis exclusivo o no en el plagio, fuente principal de datos, características y causas de la deshonestidad académica, y si se tuvo en cuenta la variable género en el análisis. Se hizo, en base a esto, un análisis descriptivo de frecuencia, y un análisis cualitativo para extraer convergencias, divergencias y limitaciones en los artículos. Luego de esto, se elaboraron tablas con información general sobre todos los estudios incluidos (buscador, año, título, autores), y otra, con la presentación de los resultados cuantitativos (título, año, país de origen, tipo de investigación).

RESULTADOS

Selección de trabajos

En la selección de artículos, se obtuvieron en un primer momento 68. 63 fueron obtenidos a través de Mendeley, 2 de ScienceDirect, y 3 de Eric. Se eliminaron 2 por duplicado entre Mendeley y Science Direct, 1 artículo no pudo ser encontrado, y 48 fueron descartados por no cumplir con los criterios de inclusión. Luego, se realizó una revisión detallada de los resúmenes de los artículos restantes, y 8 más fueron eliminados por no cumplir con los criterios. De este modo, se finalizó con 10 artículos para la revisión (ver Figura 1). De estos 10, 2 fueron obtenidos a través de Sciencedirect, 3 a través de ERIC y 5 de Mendeley (ver Tabla 1).

Figura 1
Diagrama de flujo del proceso de selección

Tabla 1
Artículos Seleccionados para la Revisión

Análisis cuantitativo

En relación con el año de publicación, el análisis cuantitativo indicó que no hubo publicaciones en 2019. El año con un mayor número de publicaciones fue el 2022 (4 artículos), seguido por el 2023 (3 artículos), luego por el 2020 (sólo 2), y por último, por el 2024 (solo 1).

En relación con el país de origen, el que exhibió el mayor número de publicaciones fue España (2 publicaciones individuales, 1 colaborativa), luego Chile y Perú (2 publicaciones individuales cada uno). Por su parte, Argentina, Ecuador y Colombia sólo contaron con participación en investigación colaborativa.

En cuanto al tipo de artículo, varios implementaron diseños mixtos, 3 fueron explicativos, 5 descriptivos, 1 correlacional y 1 exploratorio. Para una exposición más detallada de los resultados (ver Tabla 2).

Por último, en casi todos los artículos el instrumento principal fue un test autocompletado por los alumnos (mayormente en formato online), con excepción de Escobar Moreno et al. (2024). Esta investigación realizó un análisis de las tesis de los alumnos utilizando Turnitin.

Tabla 2
Resultados del Análisis Cuantitativo

Prácticas de deshonestidad académica

Hernández Chaves y Ramírez Herrera (2022) observaron que la integridad académica era conocida entre los estudiantes en un 36.2%, en tanto que las normas APA lo eran en un 66%. A pesar de esto, los estudios analizados observaron un número elevado tanto de violaciones a la ética académica, como de mal uso de normas APA. El estudio de Alva et al. (2021) observó que el total de estudiantes entrevistados de forma cualitativa admitieron haber presenciado, al menos una vez, algún tipo de comportamiento poco ético. A su vez, en Orellana et al. (2022), el 90% de los estudiantes reportó haber presenciado la práctica del engaño y encubrimiento durante su vida universitaria, el 79% haber observado prácticas de ciberplagio, y el 27% colusión relacionada a la suplantación.

La práctica de deshonestidad académica más frecuentemente reportada fue el plagio (superando al autoplagio y al ciberplagio). Entre el 62%-71% de los estudiantes admitieron haberlo realizado al menos una vez (Amiama-Espaillat, 2021). A su vez, en Escobar Moreno et al. (2024) la práctica más común de deshonestidad académica fue el plagio, seguida por los errores de citación y el ciberplagio. En este mismo estudio, se observó que 30 de las tesis analizadas (66.83%) presentaban coincidencias significativas en el software Turnitin. 21 de las tesis exhibieron entre 840-8620 palabras sin citar. Espiñeira-Bellón et al. (2022) resaltaron que los alumnos exhibían poca identificación de haber cometido plagio.

Orellana et al. (2022) evaluaron la percepción de los estudiantes chilenos sobre las prácticas de deshonestidad, a través de la presentación de dilemas éticos. El plagio fue la práctica más reconocida (98.8%) y la menos reconocida fue el encubrimiento (58.7%). En relación con la colusión, Hernández Chaves y Ramírez Herrera (2022) observaron que la mayoría de los estudiantes podía identificar las principales prácticas de colusión. Sin embargo, eran menos capaces de identificar aquellas relacionadas con los trabajos colaborativos. En este caso, no parecían tener claro qué constituía una falta a la integridad académica, y el 57.4% señaló que no denunciaba prácticas de colusión.

En general, la mayoría del estudiantado, a pesar de que tuvieran claro que ciertas prácticas académicas se consideran deshonestas, harían excepciones (el 87.2% en el caso de problemas de salud propios o de un familiar, el 45.7% por motivos laborales, y el 30.8% por carga académica pesada) (Hernández Chaves & Ramírez Herrera, 2022).
Para una exposición más detallada de los resultados (ver Tabla 3).

Tabla 3
Resultados sobre Prácticas de Deshonestidad Académica

Causas y perfil de los estudiantes que cometen actos contra la integridad académica

Araya et al. (2023) examinaron el rol de cinco factores en la deshonestidad académica: compañeros/ambiente universitario, factores académicos o institucionales, actitudes del profesor, factores socioculturales/socioeconómicos/familiares y conductas personales. Los resultados indicaron que la principal motivación para involucrarse en prácticas de deshonestidad se relacionaba con factores socioculturales/ socioeconómicos/ familiares y con conductas personales. El factor menos influyente era la actitud del profesor. Entre los factores socioculturales/socioeconómicos/familiares que tenían un rol importante, se encontraban el miedo a perder la beca (63% del alumnado tenía algún tipo de beca), y las expectativas de la familia. En cuanto a conductas personales, las que tenían más influencia eran el miedo a reprobar el curso, y una mala gestión del tiempo / tendencia a dejar las cosas a última hora. En Espiñeira-Bellón et al. (2022) se remarca la falta de motivación como una de las principales causas de la deshonestidad.

Por su parte, Rivera Piragauta y Minelli de Oliveira (2023) observaron que el estudiante que comete plagio exhibe una mayor tendencia a la procrastinación, menor capacidad de planificación, tiende a considerar los trabajos como de poca utilidad, y considera con frecuencia que no aprende de ellos. A su vez, se consideran peor estudiantes, están poco motivados, tienen menos percepción y respeto por los derechos de autor, menor edad y suelen ser hombres. A pesar de esto, Alva et al. (2021) no observó una correlación entre edad y perfil del alumno que comete actos de corrupción. Sus hallazgos indicaron que conforme los estudiantes avanzan en su carrera, expresan cada vez menos rechazo a las conductas poco éticas.
Este rechazo débil, a su vez, podría predecir la tolerancia a llevar a cabo estas prácticas en su futura vida profesional (Alva et al., 2021). Esto coincide con los hallazgos de Riviera Piraguata (2023), quien observó que el perfil del plagiador se relaciona con el fraude en evaluaciones y otras actividades académicas.

En cuanto al género, se suele adjudicar este tipo de conductas poco éticas a hombres (Rivera Piragauta & Minelli de Oliveira, 2023). A su vez, las mujeres expresan mayor rechazo y menos tolerancia hacia las mismas (aunque esta diferencia no resultó estadísticamente significativa) (Alva et al., 2021). Escobar Moreno et al. (2024) encontró que el 24% de las tesis detectadas en Turnitin habían sido redactadas por estudiantes de género femenino. Por su parte, Amiama-Espaillat (2021) y Araya et al. (2023) no observaron un efecto ni para el género ni la edad.

Nuevas Tecnologías

El ciberplagio es el mayor exponente de la relación de las nuevas tecnologías con la corrupción académica. Si bien varios estudios han examinado su rol, sólo dos se han enfocado en el interjuego entre las nuevas tecnologías y la corrupción académica: Rivera Piragauta y Minelli de Oliveira (2023) y Acosta-Enriquez et al. (2024). El primero investigó un entorno académico virtual, y el segundo, el uso de ChatGPT. Por su parte, Escobar Moreno et al. (2024) vinculó la integridad académica con las nuevas tecnologías, a través del uso de herramienta Turnitin como método para la detección de plagio.

Riviera Piraguata et al. (2023) analizaron la influencia de la ética en relación a un entorno virtual de aprendizaje (VLE por sus siglas en inglés). Con este fin, realizaron entrevistas a profesores y alumnos. Observaron que, desde la percepción de los estudiantes, su participación en VLE era disciplinaria y tolerante. A su vez, afirmaron actuar consistentemente, y que el valor y el respeto eran relevantes para el aprendizaje. Tanto ellos como los profesores remarcaron la importancia de que se promoviera e informará sobre los valores y normas éticas a cumplir. Los profesores, a su vez, indicaron que consideraban que la ética humaniza la VLE, y es fundamental para la construcción de buenos ciudadanos en entornos políticos, sociales y culturales.

Acosta-Enriquez et al. (2024) observaron que el 42.8% de los estudiantes llevaban entre 1 a 2 meses utilizando ChatGPT, y el 18.4% entre 3 a 4 meses. Los participantes indicaron un escepticismo general sobre los beneficios de la plataforma, y sus efectos en el aprendizaje. A su vez, expresaron preocupación en relación con las posibles prácticas de fraude, desinformación y falta de equidad a las que podría dar lugar. Es decir, el uso de Chat GPT influía en sus percepciones éticas. A su vez, consideraban necesario que las Universidades brindaran directrices claras y educativas sobre el cómo y dónde de su uso correcto.

DISCUSIÓN

El objetivo de este trabajo fue identificar las principales prácticas de deshonestidad académica, sus causas, el perfil del alumno deshonesto y la relación de la temática con las nuevas tecnologías en estudiantes universitarios hispanoparlantes.

Los estudios revisados sugieren que, si bien se afirma que la integridad académica y las normas APA resultan conocidas para el alumnado (Hernández Chaves y Ramírez Herrera, 2022), la mayoría ha presenciado o cometido deshonestidad académica (Alva et al., 2021; Amiama-Espaillat, 2021; Escobar Moreno et al., 2024; Orellana et al., 2022). En relación con esto, solo uno de los estudios reportó una baja percepción de plagio por parte de los estudiantes (Espiñeira-Bellón et al., 2022). Por otro lado, los estudios realizados indican que los alumnos tienden a justificar estas faltas (Hernández Chaves y Ramírez Herrera, 2022; Şendağ et al., 2012).

En cuanto a tipos de prácticas deshonestas, la más reconocida resultó ser el plagio o el ciberplagio (Amiama-Espaillat, 2021; Espiñeira-Bellón et al., 2022; Orellana et al., 2022). A su vez, se observó que a los estudiantes se les dificulta la identificación de conductas deshonestas en escenarios de ambigüedad (Hernández Chaves & Ramírez Herrera, 2022; Orellana et al., 2022), y que el encubrimiento y la colusión no tienden a ser denunciados (aún cuando son identificados). Esto se daría a partir de que se considera un acto de solidaridad y compañerismo entre los estudiantes, por lo que da lugar a una actitud más permisiva.

Entre las principales causas para el plagio, se encuentran la actitud del estudiante y la facilidad para acceder a información a través de internet (Amiama-Espaillat, 2021; Awasthi (2019)). Es decir, la actitud en relación con la producción académica, así como la percepción de sí del estudiante. A su vez, tienen un rol destacado los rasgos de personalidad, y factores como la familia y el estatus socioeconómico (Araya et al., 2023; Rivera Piragauta & Minelli de Oliveira, 2023; Espiñeira-Belló, 2022).

En relación con el rol del género, no se hallaron resultados concluyentes (Alva et al., 2020; Amiama-Espaillat, 2021; Araya et al., 2023; Escobar Moreno et al., 2024).

En relación con las nuevas tecnologías, no se encontró un número alto de investigaciones en la región. La mayoría de los estudios que se realizaron fueron llevados a cabo en forma previa al lanzamiento de Chat GPT, y no se han enfocado en el rol que las nuevas tecnologías pueden tener en las prácticas de deshonestidad académica.

Entre los estudios que se realizaron, Acosta-Enriquez et al. (2024) examinaron la percepción y expectativas de los estudiantes hacia el Chat GPT (las cuales fueron principalmente negativas). Sin embargo, no se abordó ni su uso en materia académica, ni en prácticas de fraude. Riviera Piraguata et al. (2023) analizaron la percepción de los estudiantes de un entorno virtual, y su relación con la ética. Éstas fueron principalmente positivas. Sin embargo, no abordan en profundidad la tendencia de mayores prácticas de deshonestidad en entornos virtuales (Novick et al., 2022).

Limitaciones de las investigaciones revisadas

Con excepción de Escobar Moreno et al. (2024), los instrumentos utilizados por los estudios revisados involucraron para la recolección de datos en su mayoría test autocompletados online por los estudiantes. Es decir, los datos recolectados son resultado de autorreportes. En consecuencia, se podría ver comprometida la objetividad de la información. Esto podría dar cuenta de por qué se observó que solo una pequeña proporción de estudiantes admitió haber presenciado actos de plagio (Espiñeira-Bellón et al., 2022). Por otro lado, se observó una tendencia de los estudiantes a considerar que, a pesar de ser malos lectores, tenían una excelente producción escrita (Amiama-Espaillat, 2021).

Considerando estas limitaciones, puede proponerse que sería importante que futuras investigaciones se valieran de herramientas, tales como el software Turnitin, para contrastar los autorreportes de los estudiantes con datos objetivos. Cabe destacar, a su vez, que estos instrumentos presentan limitaciones (tales como falsos positivos). En consecuencia, será importante que su utilización se acompañe de revisiones manuales por parte de los investigadores.

Otras limitaciones de los estudios revisados se relacionan con el tamaño de la muestra (Araya et al., 2023; Hernández Chaves y Ramírez Herrera, 2022; Orellana et al., 2022; Rivera Piragauta & Minelli de Oliveira, 2023), la falta de indagación acerca de variables contextuales o demográficas (Espiñeira-Bellón et al., 2022), de profundización de las variables (Alva et al., 2021), de instrumentos adecuados para la medición del fenómeno (Acosta-Enriquez et al., 2024), y la poca generalizabilidad de los resultados (Acosta-Enriquez et al., 2024; Araya et al., 2023; Hernández Chaves & Ramírez Herrera, 2022; Orellana et al., 2022; Rivera Piragauta & Minelli de Oliveira, 2023).

Limitaciones de esta revisión y sugerencias para futuras investigaciones

Entre posibles limitaciones de este trabajo, cabe destacar el bajo número de artículos hallados, la heterogeneidad de los mismos y la falta de representación de muchos países de habla hispana. A su vez, si bien las diferencias culturales, educativas y de acceso a la tecnología en países hispanohablantes representan un factor que podría afectar a la aplicación de nuevas tecnologías y a la deshonestidad académica, no fue tomada como una dimensión de análisis del estudio. Esto podría afectar la extrapolación de algunos resultados. El análisis cualitativo también pudo haber estado atado a sesgos subjetivos en la selección y extracción de datos, así como en la identificación de patrones y temas relevantes. Esto podría limitar la generalizabilidad de los hallazgos.

Con respecto a futuras investigaciones consideramos que, como tema actual y relevante, sería fundamental examinar la relación entre integridad académica y nuevas tecnologías. Específicamente, acerca del uso de IA generativas de textos (tales como ChatGTP o Gemini). A su vez, teniendo en cuenta los hallazgos en relación con las causas y perfiles de los estudiantes que incurren en deshonestidad académica, sería relevante realizar investigaciones que examinen posibles medidas preventivas que puedan tomar las instituciones académicas en relación con este tema. Es decir, implementar intervenciones que no se limiten a la difusión de las normas académicas, sino que tomen en cuenta los factores que representan las principales causas de este tipo de fraude (tales como los ambientales, las características personales, etc.). Por último, sería interesante que futuras revisiones sistemáticas pudieran utilizar herramientas de análisis de datos, tales como medidas de efecto, análisis de sensibilidad, análisis para la heterogeneidad entre los resultados de los estudios, etc., para aportar mayor robustez a los resultados.

Notas de las autoras:
Agradecimientos: Agradecemos a los revisores por sus valiosos comentarios, que han contribuido a mejorar la claridad del manuscrito.
Financiación: El presente estudio no tuvo financiación.
Conflicto de intereses: Las autoras declaran no tener conflicto de intereses.
Declaración sobre el uso de la IA: No se utilizó IA para la redacción de este manuscrito.

REFERENCIAS

Acosta-Enriquez, B. G., Arbulú Ballesteros, M. A., Arbulu Perez Vargas, C. G., Orellana Ulloa, M. N., Gutiérrez Ulloa, C. R., Pizarro Romero, J. M., Gutiérrez Jaramillo, N. D., Cuenca Orellana, H. U., Ayala Anzoátegui, D. X., & López Roca, C. (2024). Knowledge, attitudes, and perceived Ethics regarding the use of ChatGPT among generation Z university students. International Journal for Educational Integrity, 20(10). https://doi.org/10.1007/s40979-024-00157-4

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RECIBIDO: 12 de marzo de 2025
MODIFICADO: 7 de noviembre de 2025
ACEPTADO: 11 de noviembre de 2025