«Cantad alto». Cultura y antifranquismo en Andalucía (1965-1976)
CARO CANCELA, Diego (editor)
Editorial Comares, Granada, 2023
ISBN: 978-84-1369-677-5
«Cantad alto». Cultura y antifranquismo en Andalucía (1965-1976) recoge los resultados del proyecto de investigación «La construcción cultural de la democracia en España (1965-1976). El modelo andaluz». El libro, editado por Diego Caro Cancela, pertenece a la colección Comares Historia, que está desarrollando una necesaria labor de recopilación de relatos a contrapelo de la historia de Andalucía durante el tardofranquismo y la transición. «Cantad alto» es una de las pocas obras de esta colección dedicada al arte y la cultura, y eso hace de ella una lectura especialmente relevante.
Por una parte, hace ya más de una década que se viene revisando el papel de la cultura, el arte y la visualidad en los cambios que facilitaron el derrocamiento del régimen de Franco y la construcción democrática en España. No obstante, en la región andaluza este trabajo ha sido mucho más lento y ha carecido de un compromiso colectivo como el que demuestra dicho proyecto de investigación. En efecto, escasean los estudios transversales a toda la región, que se preocupen por las especificidades que tuvo este proceso histórico en ella y que lo hagan, además, desde disciplinas tan diversas –al tiempo que cercanas– como la historia, la historia del arte, los estudios culturales o los de teatro.
El libro tiene por objeto analizar la emergencia y consolidación de una cultura alternativa, moderna y democrática en la Andalucía del tardofranquismo a través de cinco campos culturales: la narrativa, la poesía –y en vinculación con ella, el teatro–, la música, las artes plásticas y el cine. Los capítulos dedicados a estas disciplinas ocupan la tercera parte del libro, que es también la más extensa, mientras que las dos que la preceden ayudan a situar la lectura y a dotarla de marco histórico y contextual.
La primera de ellas, con textos de Diego Caro y Manuel Morales, despliega los principales frentes sociales y políticos en la lucha antifranquista: el movimiento obrero, el estudiantil y los partidos políticos. Además, también se delinean los centros informales de politización, aprendizaje y subjetivación colectiva que generaron una «sociabilidad parapolítica» durante los últimos años de vida de Franco. En la segunda parte se estudian las bases diferenciales de la lucha antifranquista en Andalucía. Por un lado, Enrique Montañés examina la transformación económica del desarrollismo y el cambio social a que dio lugar en la región andaluza, mientras que Cristian Rodríguez comparte los hitos que condujeron a la aparición del nacionalismo andaluz.
Estas dos primeras partes son enormemente valiosas, al trasladar un relato sintético, pero no por ello menos actualizado, riguroso y documentado, de unos marcadores sociales, dinámicas históricas y agentes políticos clave en el tardofranquismo andaluz. Además de asentar problemas como el de la dependencia y el subdesarrollo sobre una base analítica sólida, estos capítulos se acompañan de numerosas citas a pie de página que permiten conocer la naturaleza de estos procesos en comarcas, provincias y localidades concretas.
La tercera y última parte del libro comienza con una introducción de Diego Caro sobre el homenaje a Machado en Baeza, tras la que se despliegan los capítulos dedicados a las disciplinas culturales arriba citadas. Así, José Jurado explora las temáticas y circunstancias que los autores de la «Nueva Narrativa Andaluza» reflejaron en sus obras con el objetivo de denunciar la precaria situación de las clases populares andaluzas. Por su parte, Magdalena González se ocupa de la poesía a partir de varios campos temáticos, plataformas de expresión o circunstancias vitales –desde las revistas a la conexión con los poetas del 27– que facilitaron el cambio cultural y la asimilación de las formas democráticas en Andalucía.
La poesía es seguida por el teatro independiente, analizado por Laura Núñez, que examina las herramientas estéticas, gestuales y artísticas que utilizaron diversas compañías teatrales andaluzas para trasladar su ideario antifranquista, sorteando al mismo tiempo la censura. A continuación, Bernardo Palomo recorre las «bases sustentantes» de la modernidad en Andalucía, a través de la obra de diversos artistas plásticos nacidos en la región. Desafortunadamente, la mayoría de ellos pertenecen a una cronología previa a aquella que abarca el libro o apenas estuvieron presentes en Andalucía durante el periodo estudiado. Así, aunque el capítulo es interesante en lo que respecta al rescate de nombres escasamente presentes en los relatos vigentes sobre el arte andaluz contemporáneo, dada la temática del libro habría merecido la pena analizar la relación de dichos artistas con movimientos sociales y partidos políticos, o el lugar que ocupó el arte en los espacios de politización antifranquista.
Los dos siguientes capítulos están dedicados a la música. El primero, firmado por Olimpia García-López, subraya el papel del público y los espacios universitarios en la socialización de las nuevas fórmulas del flamenco protesta, así como sus vínculos con el teatro y la poesía. Por su parte, Diego García-Peinazo examina varios repertorios y grabaciones fonográficas de música de cantautores, folk y rock, apostando por un análisis desde lo político que trasciende el mero contenido y letra de las canciones.
Por último, Diego Caro estudia el cine experimental, crítico y de autor a través del fenómeno de la Semana Internacional de cine de autor en Benalmádena y del festival Alcances, incidiendo en las problemáticas con la censura y su forma de sortearlas, y Antonio Ortega aborda el caso de la «ciudad de los poetas», Arcos de la Frontera. El tipismo rural y la cultura patrimonial y literaria de esta ciudad facilitó su instrumentalización por parte del régimen, un uso propagandístico de la cultura sobre el que aparecieron resistencias a medida que avanzaban los años sesenta y setenta.
El libro se inicia y se cierra con dos casos de estudio que sirven también como delimitación cronológica del mismo. El primero de ellos es la celebración de los «XXV años de paz» en 1965, un despliegue propagandístico con el que el franquismo «celebraba» los veinticinco años transcurridos desde el fin de la guerra civil. El último es «el cinco a las cinco» en 1976, un multitudinario homenaje a Federico García Lorca, que fue vivido como el primer mitin político de la Granada posfranquista, y cuyas dificultades con las autoridades demostraron que, en el nuevo escenario que se abría tras la muerte de Franco, no debía olvidarse la memoria de unas luchas que seguirían siendo necesarias en el tiempo por venir.
Lola Visglerio Gómez
Universidad Autónoma de Madrid